Porkeyolovalgo

Miguel Pérez de Lema

¿Vienen estas chicas feministas de segunda generación y su feismo descarnado y obvio a superar de una vez para siempre el misterio sinuoso de lo femenino? En absoluto. Su precaria y escasa contribución es la contraria. Añadir más confusión, más inaprensibilidad, más misterio, más estupor a lo femenino, aunque probablemente no lo sepan.

Porque lo femenino es siempre algo más, es todo lo que digamos sobre ello más otra cosa, y sobre todo es esa otra cosa. Es lo oscuro de la concavidad, que desaparece cuando se ilumina. Es el silencio que se rompe cuando se nombra. Es lo sólido y lo líquido, pero esencialmente es lo gaseoso.

Y ahora, también, quiere ser lo soez.

Pero mucho cuidado con querer atrapar este pez con las manos. Puede presentarse con esta forma de hoy, con el pelo sucio, atrozmente limitado, pero en esta forma de lo femenino está también, inevitablemente, la intuición de todo lo demás, su hueco, su posibilidad y todas las tentaciones del mundo.

Vemos claro que acatar lo que proclama este feminismo borde no supondría concederle ni el principio de lo que pide, por no hablar de lo que desea, que es el primer y último misterio de la creación ¿qué quieren las mujeres?

Algo sabemos con certeza, quieren atención. Pero la atención a lo femenino, nuevamente, no tiene códigos estables, ni normas clarificadoras. Es siempre un juego con reglas nuevas. Por eso decimos que esto de ahora, bien mirado, no es sino una nueva mano de la eterna partida, quizá la jugada más compleja y llena de ocultas sutilezas de ese ser femenino que se obstina en desear al mismo tiempo y con la misma fuerza una cosa y su contraria.

Cómo no ver, serpenteando agazapadas por debajo de la máscara, las mismas inseguridades, la misma llamada de atención, ni sentir, en otro tono, esos infrasonidos con los que lo femenino necesita enloquecer al mundo y perpetuar la especie.

Ahora, lo nuevo para estas chicas airadas parece que es el descubrimiento del coño. Lo femenino reducido a la casquería, la parte por el todo. La simplificación definitiva. Pero cuidado con creer que atendiendo a las consignas se obtendrá alguna clave válida. Todo lo contrario. Una capa más de maquillaje, un velo más en la danza de los siete velos, un nuevo vericueto en el laberinto.

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2 respuestas a Porkeyolovalgo

  1. Felicidades una vez más, Miguel. Gran artículo.
    ¿Qué coño quieren? ¿Ninguna respuesta por alusiones?

  2. Rick dijo:

    A punto de salir el último Windows feminista, repleto de icoños (es coña).

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