Aunque sea en los recuerdos

por Robert Lozinski

La vi en un cruce. Era jovencísima, casi una niña. De todos los que esperábamos, algo atontecidos, la luz verde del semáforo, parecía la única que tuviera prisa.

Cruzó la calle casi corriendo. Los ojos, expectantes y llenos de ilusión, la guiaban a través de la multitud desocupada, perezosa. Daba la impresión de que sólo ella sabía, con precisión, adónde se dirigía.

Otro cruce. Otro semáforo. La emoción le hizo olvidar un poco la prudencia; un taxista viejo y feo le pitó.

Le vio desde lejos; fumaba tranquilamente.
Un hombre que se sabe amado por una muchacha así, puede permitirse el lujo de fumar tranquilamente mientras la espera.

Al verle, se escondió un poco, detrás de algo, para darle una sorpresa.

El abrazo y el beso fueron breves. Querían mirarse, decirse cosas, hacerse promesas. Promesas de amor sin fin, por supuesto…

Es el principio de su relación, la fase inicial;  de mirarse,  decirse cosas, creer que será para siempre. ¿Se amarán eternamente? Claro que sí. Nada dura más que el amor… Aunque sea en los recuerdos.


Robert Lozinski es autor de La ruleta chechena

 

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