Mágico fin de fiesta

Miguel Pérez de Lema

Si me preguntan cómo veo España, la veo así.

Un rídiculo brote de falso heroísmo de borrachos en las fiestas del pueblo, tras una noche y una mañana de abuso etílico, una dama en apuros a punto de ser rescatada, una autoridad sin autoridad y con miedo, indios en pie de guerra, gritos, restregones, insultos, un hombrecillo justiciero estirando su minuto de gloria, un par de tetas grandes como cabezas de niño, indios con gorra que aprovechan para pegar por detrás, una barriga de gorila, una porra que cambia de manos, vidrios rotos, uno que dice facitta -no podía faltar-, el pueblo soberano que pasa fatigado, indiferente, y  borracho de retirada, y mi preferido, el pacificador que se mete en el fregado con el cubata mañanero a rebosar en la mano, dando la razón a todos y a ninguno y sin que se le derrame ni una gota del preciado líquido.

Nuestro mágico fin de fiesta, nuestro eterno esperpento, nuestra sangre envenenada.

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3 respuestas a Mágico fin de fiesta

  1. Ricky Mango dijo:

    Se te olvidan el fúrbol y las gambas.

  2. Juan Luis dijo:

    También los aspirantes a reporteros con sus camarillas.
    Esto en Japón no pasaría.

  3. som i serem dijo:

    ni a Barna, cunyat, que ara hem demanat les d’hivern per demostrar que som més que aquests mesetaris.

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