El digno de turno

Miguel Pérez de Lema

Todas nuestras nobles aspiraciones de cambio, se estrellan contra la realidad.

Hemos visto en estos años de hundimiento y quinceemismo a muchos redentores, salvapatrias, perdonavidas, que nos han resultado tan insignificantes aquellos a los que pretenden sustituir, y aun menos preparados. Tienen un enorme malestar, -¡ y yo, y yo!- pero ni un sólo argumento para convencer, ni una propuesta para mejorar más allá de una vagas ideas gregarias y una actitud de niño egoista.

Estamos en la era de la pataleta.

Entonces ¿qué hacer, qué posibilidad de cambio hay?

Veamos esta escena triste, de desencuentro total vivida en la Universidad de Oviedo. Imposible encontrar nada positivo. En esto acaba el templo del saber, unos funcionarios que escurren el bulto y un energúmeno nihilsta con ganas de que alguien le de su parte del pastel.

Como cualquier niño contrariado, al final se aburre de gritar, le dan dos aplausos mongoloides -¿qué es lo que aplauden?-, los funcionarios se escurren a darse una merendilla, y luego nada.

Nada.

Esta entrada fue publicada en Voces de la España profunda. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s