Ideas baratas para reformar la Justicia

por hijadecristalero

Creo que el señor Ministro se equivoca.
El problema de España no es que los ciudadanos acudamos mucho a la Justicia, sino que no hay una separación real de poderes.
Por ahí es por donde debería empezar.
Pero ya sabemos que ningún partido en el poder renunciará a esa barra libre.

Para el ciudadano medio, la Justicia española no es ciega, ni rápida, ni eficiente. Y lo de gratuita… Probad a reclamar algo con un abogado de oficio. Cuando hayan pasado varios años sin noticias del juzgado, dejarás de comer para pagar un abogado. Y ni siquiera eso te garantiza que recibirás Justicia.

Si antes alguien te dejaba a deber una factura, te lo pensabas muy mucho antes de acudir al juzgado. Ahora ni te lo plantearás: sale más barato recurrir a los servicios de un sicario que venga del extranjero a las siete de la mañana, haga su trabajo y embarque de regreso a su país a las cuatro de la tarde.

Es cierto que hay que modernizar la Justicia, que los juzgados parecen oficinas del siglo XIX, que los secretarios de los juzgados viven enterrados en papeles…

Pero no es menos cierto que muchos casos que podrían resolverse muy fácilmente, acaban en los juzgados por el exceso de legislación que sufre este país, gracias a que la inmensa mayoría de los políticos son abogados. A lo mejor los españoles vamos mucho a la Justicia porque no nos dejan solucionar las cosas de otra manera más fácil, más humana y más barata.

A raíz de las nuevas tasas judiciales, le regalo, sin tasas ni recogida de basuras, una idea que publiqué en un artículo en tiempos de Zapatero. Es muy barata, descongestionaría los juzgados, aliviaría el bolsillo de muchas familias monoparentales y podría aplicarse a otros casos.

“Soy mujer, soy madre, estoy divorciada y el padre de mis hijos desapareció en combate hace unos cuantos años.

No necesito un Estado que acose y derribe al hombre, yo sé defenderme solita. Necesito un Estado que me ponga las cosas más fáciles. Por ejemplo, que no me obligue a enfrentarme judicialmente al padre de mis hijos: es largo, inútil y muy gravoso para una economía monoparental.

A veces hay padres que, por las razones que sean, no pueden encargarse de sus hijos; como es el caso del padre de los míos. Y cuando un hombre quiere desaparecer, lo mejor es dejar que desaparezca (me ha llevado muchas noches en vela comprender esto). A mí me gustaría que el Estado me diera un papelito en el que dijera que él no puede encargarse de ellos; para que, si yo muero -por mi cuenta y riesgo-, él no pueda quitarle a sus hijos lo poco que yo les haya dejado.
No necesito que lo juzguen, lo condenen y lo castiguen, bastante castigo tiene cada vez que se mira en el espejo. No necesito venganza. Pero el Estado sólo me deja la opción de denunciarle por abandono familiar. Algo completamente inútil, porque yo no voy a cobrar nunca lo que me debe y él no puede –o no quiere, a estas alturas da lo mismo- encargarse de sus hijos. Pero, si no le denuncio, no me darán el papelito.

No entiendo por qué hacen falta abogados, procuradores, fiscales y jueces. Sólo haría falta un funcionario de ventanilla que supiera leer y escribir. “A ver, esta señora dice que lleva usted cuatro años sin ver a sus hijos y sin pasarles un euro de pensión ¿puede aportar pruebas que desmientan lo que ella dice: ingresos de banco, facturas de teléfono con llamadas a sus hijos, fotografías recientes con ellos?”. El padre de mis hijos no podría aportar una sola prueba. El funcionario anotaría en mi expediente: “el padre no puede probar que está cumpliendo con sus responsabilidades como padre”. Y ese mismo funcionario, u otro parecido, me daría un papelito que dijera que el padre ha hecho dejación total de sus funciones y yo lo archivaría junto a mi testamento, por si las moscas. Claro que entonces ¿de qué iban a vivir procuradores y abogados?

Si él no estuviera de acuerdo, siempre tendría tiempo para meterse en juicios y pagar abogados –lo que significaría que sí le importan sus hijos y que sí quiere ejercer sus derechos como padre-, que es lo que llevo haciendo yo los últimos cuatro años.

Todavía estoy esperando el juicio, que no va a cambiar nada: él no va a pagar lo que me debe, ni va a retomar sus responsabilidades paternales. Y yo, que soy la que apechuga con la familia, habré pagado un dineral por un papelito de mierda”.

Nota final: El juicio se celebró un año después (tardó cinco años en celebrarse). A mí (a mis hijos) me costó 1400 euros de abogado y procurador. Yo buscaba la patria potestad, el fiscal lo admitió a trámite, la jueza no y se centró en el impago de la pensión. Al demandado lo absolvieron porque nunca había tenido intención de dejar de pagar (ni de trabajar). A mí no me dieron ningún papelito).


Hijadecristalero es autora de Historia de un desclasamiento

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