Asalto al supermercado

por hijadecristalero
Fotografía en contexto original: vozpopuli

Entrar en un supermercado, llevarte las cosas sin pagar y agredir a la cajera es delito.
Que además el responsable de la acción sea un tipo que lleva casi treinta años en el poder, que cobra como diputado de la Junta, y que ha montado en su pueblo, Marinaleda, un parque temático de la utopía que sería inviable sin subvenciones, es sólo una nota de color.

Voy a obviar en este artículo la figura de Gordillo, que parece más el líder de una secta que un político al uso, y su ideología. Voy a centrarme sólo en los hechos.

Entrar en un supermercado y llevarte la compra por la cara es delito, sí.
Pero también lo es robar miles de millones de euros al pueblo español y obligarle, además, a pagar la fiesta. Y el pueblo español, que cada mañana se levanta más pobre que el día anterior, ve que quienes han robado son dueños de la Justicia y por eso nunca les pasa nada. Si alguno tiene la mala suerte de que le toque la china ejemplarizante –para que el pueblo crea que la Justicia funciona-, paga la multa que se le imponga con lo robado y en paz. A la semana siguiente volverá a ocupar otro sustancioso cargo o recibir alguna jugosa subvención.

El caso más sangrante de todos es el de Urdangarín: cuando todo apunta a que él y su inviolable esposa son culpables, Telefónica no ha tenido ningún empacho en volver a contratarle por una millonada.

En España hay una casta parásita, que empieza en la familia real y acaba en el interventor analfabeto de cualquier ayuntamiento (tanto Sánchez Gordillo como Esperanza Aguirre forman parte de ella), y quienes no pertenecemos a ella asistimos ojipláticos a la desvergüenza y la impunidad con la que nos mienten y nos roban a diario.

Por eso, a pesar de que robar en un supermercado sea delito, hay que reconocer la eficacia del asalto como acción propagandística: en España hay gente que no tiene para comer.

Aunque Gordillo probablemente no lo sepa, en realidad su acción ha puesto el dedo en la llaga sobre un asunto crucial: la imperiosa necesidad de la separación de poderes y de justicia independiente. Porque si robar a lo grande no saliera tan barato en este país, los ladrones se lo pensarían dos veces antes de robar, los españoles veríamos que la Justicia se aplica a perseguir a los verdaderos criminales, y no estaríamos ahora debatiendo sobre si es delito o no asaltar un supermercado para dar de comer a quienes no tienen nada.

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Hijadecristalero es autora de Historia de un desclasamiento

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Una respuesta a Asalto al supermercado

  1. Ricky Mango dijo:

    Es curioso esto de los apellidos. Un banquero que se llama Botín, y un asaltador de supermercados que se apellida Gordillo…

    Menos mal que no sabemos lo que significa Urdangarín.

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