Que todos los problemas sean de dinero

por hijadecristalero

Mi hijo y yo hablamos mucho de dinero, lo considero parte fundamental de su educación.

Él, que está acostumbrado a que asalte sus ahorros para pagar recibos atrasados, se debate entre la atracción que el dinero fácil ejerce sobre él y el ejemplo que yo le doy. Ser buena persona no sale rentable, me dice con frecuencia.

Recientemente, dos de sus amigos se han visto envueltos en un problema que podría acarrear una sustanciosa multa. Para la familia de Mengano la multa no supondría nada, un gasto extra que anotar en la larga lista de los lujos que se pueden permitir. Para la familia de Zutano, la multa supondría una hecatombe en el ya magro presupuesto familiar. Si a eso le unimos que el joven pudiente empezó el follón y que el joven de asfixiada clase media se vio involucrado por culpa del anterior, tenemos la polémica servida.

A su edad, no es lo mismo llegar a la discoteca en autobús que hacerlo en un BMW. De jóvenes todos, hombres y mujeres, nos sentimos irremediablemente atraídos por el dinero. Mi hijo no puede evitar sentir cierta fascinación por esos amigos que no estudian ni la mitad que él y manejan más dinero que el que él gana trabajando los fines de semana. Y se revuelve contra mí cuando yo insinúo que la situación económica de cada uno-Mengano nunca ha tenido que dar un palo al agua, Zutano trabaja sábados y domingos para pagarse sus gastos y se ha comprado un coche- ha influido en los hechos.

– Ya, claro, la culpa la ha tenido el dinero que tiene la familia de Mengano. No me jodas, mamá, no empieces.
– No digo que el dinero haya tenido la culpa. Digo que Zutano está acostumbrado a asumir responsabilidades y Mengano no. Por eso uno inició la pelea y el otro tuvo que ir a separarle. Zutano es un hombre y Mengano, un niño mimado.
– Que su familia tenga dinero, no quiere decir que sea un niño mimado. Si yo puedo, cuando tenga hijos les compraré un coche –me dice sin reprocharme nada-. Lo que te pasa es que a ti te ciega que Zutano y yo trabajemos y Mengano no, pero eso no tiene nada que ver.
– Sí tiene que ver. Por ejemplo, Zutano está muy preocupado por cómo afectará todo esto a la economía de su familia, y la única preocupación de Mengano es qué castigo le pondrá mamá.
– ¡Que el dinero no es malo! –grita ante mi incapacidad para entender su punto de vista- Soluciona casi todos los problemas, tú misma lo acabas de decir, míralo: en la familia de Zutano están que no les llega la camisa al cuello. Pero para la familia de Mengano esto no es nada.

Todo este asunto ha dejado al descubierto qué es lo que hacen nuestros hijos cuando salen hasta las tantas, y Mengano ha quedado retratado como un mal bebedor que remata todas las noches a puñetazos. Mi hijo es demasiado joven para saber que las económicas no son las únicas consecuencias que su amigo Mengano tendrá que pagar.

– Para la familia de Zutano, que es un chico sensato y responsable, la multa supondrá un problema puntual. Tendrán que apretarse más el cinturón, pero terminarán de pagarla. Pero, ¿crees la madre de Mengano va a volver a dormir tranquila cuando su hijo salga?

Por su manera de mirarme, sé que no había pensado en ello. Lógico, a los dieciocho años es muy difícil ponerse en la piel de una señora de cincuenta.

– No –contesta a regañadientes.

– Su familia ahora va a estar muy encima de él, va a controlarle, va a limitar sus movimientos. Y cada noche que él salga, su madre se quedará en vela, rezando para que no le pase nada.

Casi puedo oír el funcionamiento de sus engranajes cerebrales, es el momento de lanzar la pregunta que desmonta su teoría.

– ¿Podría Mengano comprar su confianza con dinero?
– No –admite casi sorprendido por el giro que han dado las cosas.
– Pues ahí lo tienes. Como muy bien decía tu sabio abuelo: que todos los problemas sean de dinero.

—-

Hijadecristalero es autora de Historia de un desclasamiento

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Una respuesta a Que todos los problemas sean de dinero

  1. Ariadna dijo:

    Los abuelos si que sabían, si. Me ha gustado mucho el artículo.

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