desde el trapecio

por Marisol Oviaño
Fotografía en contexto original:zanamania

El miércoles, un amigo que acaba de superar una mala racha profesional de casi dos años, nos regaló un jamón.

El jueves una amiga me regaló un bolso, una bufanda y unos guantes de piel rosa. Al parecer, una conocida suya es adicta a las compras y de vez en cuando tiene que deshacerse de cosas que nunca ha usado.

El viernes otro amigo me invitó a comer en el rincón más apartado de uno de los mejores restaurantes del pueblo, para que pudiéramos conspirar a gusto.

El sábado limpié los cristales y planché dos lavadoras.
El domingo mi madre se pasó por aquí a la vuelta del pueblo, con dos docenas de huevos de gallina campera y varios kilos de carne.

Con tan buena red, no es tan difícil ser trapecista.

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