Juego perverso

Peter Ugly

Lo mejor de todo este jaleo del “dinero como deuda” y el fraude piramidal de todo el sistema financiero es que nos permite remontarnos hasta el meollo teológico del asunto. La usura en cualquiera de sus gradaciones es un oficio de tinieblas, perseguido y castigado en los buenos tiempos el catolicismo. Hoy no somos ni católicos.

La usura en cualquiera de sus sofisticadas presentaciones es un ardid del maligno para jugar con las apariencias y producir lo contrario de lo que promete. Promete nuestra riqueza y crea nuestra ruina.

La riqueza sólo se puede crear a partir del trabajo, de la producción de un objeto o la prestación de un servicio. Pero obtener dinero del dinero es, esencialmente, diabólico. Para que uno gane, otro, en el otro extremo de la mesa de juego, tiene que perder. Pero en este juego no existe el azar, y siempre ganan los mismos.

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0 respuestas a Juego perverso

  1. Marisol dijo:

    En el islam sigue prohibida la usura, y no se puede decir que la mayoría de los pueblos de los países musulmanes vivan mejor que nosotros, ni que tengan mayor libertad de elección .

    Y no seré yo quien quiera volver a los mejores tiempo del catolicismo, cuando se demonizaba el sexo, los siervos de la gleba eran esclavos, el señor feudal tenía derecho de pernada, el pueblo se moría de hambre y quemaban en la hoguera a mujeres como yo.

    A fin de cuentas, puedo elegir no ser esclavo del banco- viviendo según mis posibilidades-, pero no podría elegir no acatar las leyes de la Santa Inquisición.

    El video resulta muy divulgativo para aquellos que quieren saber, para que se inicien en “el dinero como deuda”, y empiecen a comprender el funcionamiento del sistema financiero.

    Pero, cuando llevamos años estudiando la naturaleza humana, no podemos dejar ésta al margen de lo que está ocurriendo.

    Denunciar está bien, enseñar es necesario. Tú y yo llevamos mucho tiempo luchando en la misma trinchera. Mi tabaco es tu tabaco.

    Pero demonizar a los bancos y la usura no es la solución. Demonizar, quemar en la hoguera, analizar sólo la parte más obvia y no pensar soluciones no ayuda a nadie.

    Desde mi punto de vista, la avaricia tiene mucha culpa de lo que está pasando.
    La avaricia de los bancos, en primer lugar, de toda esa gente que pone a trabajar el dinero.
    Pero también la nuestra.
    Nuestro egoísmo tiene muchísimo que ver en ello.
    Todos vivimos mirándonos el ombliguito. Por esa razón, cuando tenemos un problema sólo podemos acudir a dos sitios: a papá y mamá, o a los bancos. Y muchas veces papá y mamá están peor que nosotros, de modo que, sólo nos quedan los bancos. Y firmamos donde sea.

    Sin embargo, la experiencia me ha demostrado que, si dejas de mirarte el ombligo, podrás ayudar al vecino cuando él lo necesite y a ti te sobre. Y cuando a ti te falte, el vecino será quien te ayude a ti.

    Y entonces no necesitarás bancos, ni avalistas, porque la gente que te quiere se volcará en ayudarte.
    Esa es la verdadera revolución.

  2. Carmen K. dijo:

    Una revolución realmente interesante, Marisol.

    Digna de abanderar las “megareuniones” de los G-20 de turno.

    En definitiva, mi abuela, la analfabeta-sabia decía: “una mano lava a la otra y las dos lavan la cara”.

    Gran verdad.

  3. Peter Ugly dijo:

    Algunos aun creemos que existe la diferencia entre le bien y el mal. Sólo eso. Lo demás lo pones tú.

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