Del dicho al hecho

Por Marisol Oviaño

A veces creo que consigo mi propósito de que este blog sea un reflejo de la sociedad en la que vivimos.
Casi todos los colaboradores, son hombres.
Son muy pocas las mujeres que hacen oír su voz.
Quizá porque ellas tienen la mala costumbre de cuidar de la familia además de trabajar. Si yo tuviera que cuidar de un maridito, no habría Pedro Lluch, ni César, ni Miguel Pérez de Lema, ni Kurtz ni etc, etc… Como mucho- y eso en el mejor de los casos- habría una Marisol y este blog sería un coñazo.

Leo los artículos de César y Pedro llamando a la inacción, a que todos nos encerremos en casa a celebrar lo contentos que estamos de habernos conocido, sin preocuparnos por el vecino con la excusa de que no nos preocupamos por los africanos. Leo el relato sobre el miedo de Kurtz.

En el aire flota una extraña necesidad colectiva de hacer algo. Desde aquí denunciamos la situación, escribimos sobre ello sesudos artículos o apasionadas arengas, cada uno en su estilo. Somos ese niño que corre hacia el mar y le grita desafiante desde la orilla, pero cuando el agua se le acerca a los pies, sale corriendo a refugiarse en las faldas de mamá.

Pienso en la Comandante y en ese Ejército del Futuro en el que la primera premisa es dar algo de ti a los demás, cuidar de los otros, en el amor como motor de cambio.
Sólo una mujer podría liderarlo.

El agua me llega ya a la cintura y me están entrando unas ganas terribles de nadar.
Decidme adiós desde la arena, chicos.
Ya os contaré a la vuelta.

Esta entrada fue publicada en EJÉRCITO DEL FUTURO, General, Seduciendo a dios. Guarda el enlace permanente.

0 respuestas a Del dicho al hecho

  1. Fernando dijo:

    Las excusas siempre son cómodas. Casi siempre nos amparamos en nuestra situación personal (niños, trabajo, colegios, comidas, limpieza de la casa) para autojustificar nuestra inacción, nuestra pasividad. Es igual si es hacer ejercicio, hacer dieta, inscribirse en un curso de teatro o trabajar con una ONG. Quien quiere hacer algo encuentra los medios, quien no quiere hacer nada encuentra excusas.
    Sería más honesto, tanto para con uno mismo como para con los demás, admitir nuestra inactividad por las razones verdaderas: pereza y desinterés en la gran mayoría de los casos.
    Fernando

  2. bd-j dijo:

    es la madre quien rreparte las tareas en la casa o el hogar,a sus hijas o hijos
    es la madre quien educa
    y estas jodida o jodido de por vida porque toda esa inizazion al mundo y toda esa descrizion de la vida se va a pegar a tu mente y ya nada ni todo lo que intentes hazer lo cambiara…..quieras o no toda esa influenzia te acompañara asta el momento en que te entierren bajo tierra o te incirenen
    matas por dios y la madre,y lo demas es andar chingando,por la cara

  3. Marisol dijo:

    bd-j ¿de dónde eres?

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