Dar placer

por mujerabasedebien
Fotografía en contexto original: contrasentido

Vine a visitar al Capitán Experiencia para sentirme habitada.
Me ha arropado con su sabia conversación, me ha modelado con sus manos amables y fuertes y me ha llenado de hombre. Me ha hecho tan feliz que sus ojos lucen ahora con un azul más vivo, como si mi placer le hubiera inyectado juventud.

Yo descanso tumbada bocabajo sobre su espalda, pero le veo sonreír: nuestras caras se reflejan en el cristal de la terraza.

Estamos callados, exhaustos, tan felices que las palabras sobran. Su cuerpo es un perfecto colchón para el mío y mi peso parece, a su vez, aliviar su existencia.

Me ha pedido que me quede esta noche, pero tengo que regresar a Comandancia, estamos en plena ofensiva. Comienzo a vestirme bajo la atenta mirada de mi amante, demasiado mayor para estar en primera línea de frente, demasiado joven para estar en la reserva, y, cuando termino de calzarme, me coge por la cintura y me acompaña a la puerta. Nos despedimos despacio, con besos cargados de promesas.

– Llámame cuando lo necesites- me dice.

Y regreso a la austeridad del cuartel con una gran sonrisa. Los hombres sólo quieren hacer felices a las mujeres. Se equivocan aquellas que les consideran enemigos.

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0 respuestas a Dar placer

  1. Silasoy dijo:

    Cuando voy a vistarle, el siempre espera al final de las escaleras para ver como subo,me dice, que nota como su miembro sube según me vé subir. Su cara va cambiando y puedo observar que los ultimos peldaños casi le cuesta esperar, baja dos y me agarra de la mano para meterme rapidamente de un tiron a su casa. Una vez en su territorio
    dejo de existir y soy, y somos, un solo deseo, el deseo de desear, de dar y recibir de la manera mas natural lo que tan dificilmente se puede obtener… extasis total y absoluto una y ota vez. Los dos ponemos un componente, yo mi cuerpo y alma y él, él toda la insaciable dedicación y juventud. En ese momento él pese a su juventud se convierte en “El Capitan experiencia” y ambos nos transformamos en una figura de barro moldeandonos a nuestro antojo. Bajo las escaleras flotando , mi cuerpo siente haber rejuvenecido y ya, dede ese momento desea volver a subir por donde acaba de bajar.

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