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Plan de domingo
El cielo tiene un color gris uniforme y luminiscente, y todo el pueblo está sumergido en un espeso silencio casi espiritual, como si la pesada nube que nos cubre ya nos hubiera obsequiado con una capa de nieve.
Dos grandes palomas descansan sobre la rama desnuda de un álamo que hay frente a mi ventana, aunque supongo que cuando empiece la nevada buscarán refugio en los abetos. Mi hijo mayor se fue a trabajar hace un rato, la pequeña duerme y el gato debe andar también durmiendo en algún rincón de la casa. Un té rojo me calienta el cuerpo.
Aunque me gustaría pasar la mañana escribiendo, tengo que planchar, pegar un barridito al salón, luchar contra el caos en mi dormitorio, y poner y tender una lavadora. El trabajo del ama de casa es como la piedra de Sísifo: cuando crees que has terminado, te toca volver a empezar. Yo puedo tomármelo con actitud zen, verlo como un acto de amor hacia mis hijos (que a su vez demuestran el suyo limpiando los baños o pasando la aspiradora), porque sólo le dedico unas horas a la semana. Pero limpiar la casa en un coñazo. Prefiero planchar.
A las dos sintonizaré mi programa favorito de jazz y haré la comida mientras me deleito con la música y saboreo una cerveza marca Día. Todavía no he pensado qué voy a hacer, algo calentito. Si las hormonas adolescentes lo permiten, comeremos en amor y compañía, echaremos unas risas y, tras los postres, encenderé la chimenea y me tumbaré en el sofá bajo la manta a ver alguna película, a leer o, simple y sencillamente, a seguir el baile de los copos tras el cristal.
A media tarde es muy probable que me dé por hacer un bizcocho y chocolate espesito, así me ahorro hacer cena y de paso nos salimos de nuestra rutina habitual: que se note en algo que es domingo.
Después, veremos juntos algún programa de humor o alguna película.
Y cuando todo el mundo se vaya a la cama, me sentaré a terminar el día de la misma manera que lo empecé: escribiendo.
Está a punto de caer el primer copo de nieve.
Miguel Pérez de Lema
Así se las gastaba el aspirante a la candidatura republicano. Capitalismo financiero puro. Destrucción del empleo y riqueza de muchos a cambio de beneficios para unos pocos. La esencia del mal, el tuétano del horror, y más ahora con la que está cayendo.
Mitt Romney, el “moderado”, la sonrisa de América, resulta que es una bestia. Al menos así consiguen presentarlo en este documental que amenza con volar por los aires sus posibilidades en la carrera como aspirante. Lo malo de esto es que puede ayudar a Ron Paul y Ron Paul no puede ganar, todos sabemos que se tropezaría con una bala en le camino. Lo cual que se pone caliente la carrera electoral.
Antes, a estas práticas depredadoras se las llamaba libre comercio, supremacía del más apto, espíritu de superación. Ahora sabemos que todo eso es mentira y que es malo, objetivamente malo y reprobable. Al menos, mientras dure la carrera por la elección a la candidatura. Quizá hasta la campaña electoral.
No tengo nada en contra de los nostálgicos que aún llevan flores a la tumba del fusilado dictador Chaushescu –el nuestro también es un país democrático- pero, si tanto desean repetir viejas experiencias, ¿por qué no se van a vivir un mes en Corea del Norte?
Lo mismo deberían hacer los compatriotas que han olvidado demasiado rápido las interminables colas que debían guardar si querían conseguir unas patas de pollo para una sopa y que hoy tiran a la basura lo que queda en el plato, o los que quieren adelgazar y no saben cómo, los deprimidos por las fiestas navideñas –prohibidas en aquella época, recuérdenlo- o los que juegan al fútbol con un trozo de pan (a quienes recomiendo probar, por si acaso, en la cena la corteza de una pelota).
Millones y millones de norcoreanos se echaron a la calle para llorar la muerte del dictador. De pie o de rodillas. O hasta mordiendo rabiosamente la tierra. No se rían de ellos. Su comportamiento no es nada cómico. Es el reflejo condicionado pavloviano: el terror ejercido de manera continuada sobre el ser humano crea reflejos automáticos de servilismo. Dicen que no mucho tiempo antes de morir, Kim Jong-Il ofreció al pueblo pequeñas cantidades de pescado congelado. El pueblo entero salivó y vertió lágrimas de agradecimiento.
¿Es eso lo que quieren repetir estos señores? Tal vez, pero su actitud no es tan criticable al fin y al cabo. Ellos se sentían felices con lo poco que recibían si a cambio no se veían obligados a estrujarse mucho la cabeza. Lo más chocante no es esta masa de desmemoriados inocentes. Lo más chocante es lo que declaró un cineasta de gran éxito en la época del tirano fusilado y, después de su muerte, distinguido senador y laureado artista;“mejor hubiera sido dejarle que lo linchara el pueblo”. A ver si he entendido bien el deseo de este ilustre personaje: es decir, que ojalá cargáramos nosotros, el populacho, con la culpa del magnicidio para que él y los de su calaña puedan disfrutar tranquilamente de las ventajas de esta muerte.
Pues lo siento por usted, señor senador y artista. Dios esta vez fue un poco menos injusto: le llenó a usted los bolsillos de dineros y la vida de privilegios; pero no le libró como a usted le habría gustado de los fantasmas de los difuntos –marido y mujer, Nicolae y Elena, no lo olvide- que, por lo visto, no dejan de rondarle los sueños por la noche.
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Robert Lozinski es autor de La ruleta chechena
Carme
Migue Pérez de Lema
Es muy bueno. Sólo véanlo. Esa luz. Esa madre, esasgafas. Esas sillas de comedor. Ese sofá blanco. Ese full HD. Esa Carmen y su abuelo cantando la internacional. Ese padre andaluz que no existe. Ese repartirse una cola zero entre tres. Esa semiótica como de anuncio de lejía cara, o de banco enrrollado, y muy moderno. Y ese crescendo de la guitarrita final.
Creo que los de Muchachada Nui están pensando demandar este plagio de su sección “Celebrities”.
Muy bueno. De verdad, qué filón de estupores.
No me gusta el Estado.
No me gustan las subvenciones.
Y tampoco me gustan los impuestos.
No me gusta pagar impuestos para que otros cobren subvenciones. Especialmente viendo en qué se invierten, pongo un ejemplo que he visto en El confidencial,
A este tipo de organizaciones (la mayoría creadas al amparo del poder para colocar a los amigos del partido gobernante de turno) va nuestro dinero cuando marcamos la casilla que excluye a la Iglesia (que tampoco es santo de mi devoción).
Y mira por donde, hoy he encontrado una propuesta que me hace ilusión: que añadan una casilla más de apoyo a la Ciencia en la Declaración de la Renta.
Y, como es de ley, os enlazo a la web que ha tenido la idea: resistencia numantina
De prácticas
Educar a los hijos sola había sido fácil, hasta ahora: el mayor acaba de sacarse el carnet de conducir.
Nunca ha tenido moto, su única experiencia vial son las clases que ha recibido de la autoescuela, y mi coche no resulta fácil de conducir ni siquiera para los conductores experimentados. A todos ellos se les cala varias veces hasta que lo conocen, porque la primera pasa de cero a hiperespacio en unos segundos. Y encima tiene seis marchas.
Fue la primera compra importante que hice sin consultar con nadie, mi primer acto de rebeldía, mi declaración de independencia. Hoy es mi bien más preciado. Incluso más que los ordenadores. A las malas, podría comprarme un portátil a plazos; pero me resultaría imposible comprar un coche, siquiera de segunda mano.
De modo que, al miedo maternal de que mi cachorro pueda hacerse daño, se une la preocupación del cabeza de familia que teme la ruina. Pero es necesario que se familiarice con, ay, nuestro coche para que vaya cogiendo soltura. Y cada vez que se pone al volante y voy de copiloto, entro en pánico. Lo que no ayuda mucho. A los hombres se les dan mejor estas cosas (y que me crucifiquen las feministas, me da igual. No somos iguales)
Mi hermano sería el acompañante ideal, pero vive demasiado lejos.
El hombre que me habla está cerca pero es escurridizo.
El hombre en la sombra bastante tiene con lidiar con su sobrino.
El hombre de la guitarra se prestaría gustoso a ello, pero anda refugiado en la costa gallega.
Y, por primera vez en mucho tiempo, echo de menos a su padre.
Que está a veinte minutos, que era muy buen conductor y que seguramente tendría más paciencia y menos miedo que yo.
Pero el inframundo no le deja llegar hasta aquí.
De modo que me pongo el cinturón de seguridad y rezo todo lo que sé.
Miguel Pérez de Lema
Se aconseja vivamente visitar la web de la Fundación Diario Madrid.
Ofrece las joyas documentales del primer periódico aperturista del régimen. Una hemeroteca con las ediciones diarias de sus últimos años, hasta su cierre y voladura en 1971, un soberbio archivo fotográfico, y algunos libros que recopilan las colaboraciones de clásicos como Cerecedo y Chumi Chúmez. Todo ello se puede descargar gratis.
En particular, llamamos la atención sobre los libros de chistes de Chumy Chúmez. Chúmez es un maestro directo de El Roto, y sus dibujos resultan absolutamente actuales, 40 años después, con esos aprovechados de chistera comentando las desgracias de los currantes, a los que dibuja siempre caminando por un paisaje infinito y árido, con el lomo doblado bajo el peso de una enorme piedra.
Humor negro y españolísimo, que nunca pasará de moda. Para tenerlo muy presente en este tiempo de miseria, pero para revisitarlo con aun mayor interés como “memento pauperi”, cuando venga la próxima burbuja y todos nos tiremos one more time al porchecayen, al adulterio y a la farlopa.
Cocaína, copas, y fiesta

(Francisco Javier Guerrero, en foto amable de El País, con pose arreglá pero informal: “ese señor que en el fondo es un tío majete”)
Miguel Pérez de Lema)
Se va agigantando la titánica figura de Francisco Javier Guerrero, el ex director general de Empleo de la Junta de Andalucía (SIC), ese recastado ejemplar de iberismo puro de oliva. Ahora canta su chófer, un tal Trujillo, y compañero de farra, y explica el día a día de este padre de la patria andaluza, el maestro del fondo de reptiles. Un virtuoso del apaño, que a lo que parece, sobre repartir alegrías a tutiplen entre los suyos, el colega se ponía como Las Grecas.
Trujillo ha cogido la directa, y ha dicho que el jefe le dijo que podía “conceder subvenciones indiscriminadamente y sin necesidad de justificar nada”. Y que a él le cayeron dos de 450.000 pavos cada una. Para lograrlas tuvo que darle en mano “un par de folios que teóricamente contenían un plan de viabilidad de un negocio”. Ole con ole.
¿Y la viruta? Pues empleo creó poco. Aunque sí ayudaron al sector servicios andaluz. Lo primero, pillar un terrenito y un piso. Luego, compritas, “material de telefonía, música, antigüedades y ropa”. Y el resto -”la mayoría”- se lo pulieron entre los dos cracs de la noche sevillana en “cocaína, copas e ir de fiesta”. ¡Qué bien lo pasemos!
Y vosotros, mientras, haciendo números para pagar la luz. ¡Que sois unos tristes!

(Arriba: Sonrisa que desarma, imagínala a las 5 AM. Y abajo: posando ya en plan serio, con las tres banderas)
De premios literarios
por Marisol Oviaño
Durante muchos años leí para varios premios literarios. Entonces el único que premiaba la labor de un escritor desconocido era el de Lengua de Trapo, que empezaba su andadura en el mundo editorial.
Quienes conocíamos los entresijos de aquel mundillo sabíamos que casi todos los premios estaban dados, y que la inmensa mayoría de las novelas que se presentaban no serían leídas. No porque las editoriales no se tomaran la molestia de hacerlo, no. Al contrario, muchas se gastaban un dineral en pagar a los lectores; pero no para que buscáramos al ganador, sino para que encontráramos nuevos talentos a los que fichar prácticamente gratis (y no lo digo de manera peyorativa: el editor arriesga mucho dinero cada vez que apuesta por un desconocido).
Si casi todas las novelas se quedaban sin leer, era por su ínfima calidad: el dinero de los premios atrae siempre a mucho aficionado. Incluso gente que no sabe coordinar sujeto con predicado se atreve a mandar sus trescientas paginitas, escritas en un mes a ratos perdidos. Y a los lectores nos bastaba un par de páginas, a veces incluso un par de párrafos, para mandar un manuscrito al montón de los desechados.
De trescientas novelas que llegaban a las editoriales, sólo había veinte o treinta que hicieran honor a ese nombre y muy pocas que fueran realmente buenas: dos, tres, a veces hasta cinco. Aunque oficialmente optaran al premio trecientas personas, los verdaderos escritores tenían oportunidad de ganar, porque sólo competían contra un puñadito de autores. Obviamente, esa posibilidad de competir desaparecía cuando el premio estaba dado de antemano.
No sé cómo funcionan las cosas ahora, no sé si las editoriales se siguen gastando el dinero en lectores ni si el escritor desconocido podrá albergar la esperanza de que, pasada la resaca del premio, el editor le llame para ofrecerse a publicar su obra. O si, por el contrario, sólo hayan mandado sus naves a luchar contra los elementos.
Manual de supervivencia para 2012. (Imprescindible aprenderse también el bailongo).
FRIENDSHIP TRAIN
Glady’s Knight and the Pips
Well, well, well, well, well, well.
Calling out to everyone across the nation
Said the world is in a desperate situation
Stealing, burning, fighting, killing
Nothing but corruption
It looks like mankind in on the eve of destruction
Oh yes it is now people let me tell you now
We’ve got to learn to live with each other
No matter what the race, creed or color
I just got to tell you what the world needs now
Is love and understanding get aboard the Friendship Train
Everybody shake a hand, shake a hand
People I’m talking about the Friendship Train
Everybody shake a hand make a friend now
Listen to us now, we’re doing our thing
On the Friendship Train
We’ve got to start today to make tomorrow
A brighter day for our children
Oh calm down people now we can do it
I can prove it but only if our hearts are willing
Now, so get aboard the Friendship Train
Everybody, shake a hand, shake a hand
Yes I’m talking about the Friendship Train
Come on buddy, shake a hand, make a friend
No, no, no, it don’t matter what you look like
People or who you are
If your heart is in the right place
In the right place
Talking about the right palce
You’re welcome aboard now
This train stands for justice,
This train stands for freedom
This train stands for harmony and peace
This train stands for love, love
Come on get on the friendship train
Everybody, shake a hand, shake a hand
I’m talking about the Friendship Train
Come in buddy, shake a hand, make a friend
People listen to me now
Harmony is the key my sisters and brothers
Oh yes it is I say
Harmony is the key my sisters and brothers
People can’t wait cause another day might be too late
Come on get on the Friendship Train
Everybody, shake a hand, shake a hand now
I´m talking about the Friendship Train
Get on board and shake a hand, make a friend, now
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