Miguel Pérez de Lema

La gata está como loca con el celo. ¡Qué manera de protestar!

No cabe la menor duda de que sabe lo que quiere. A lo mejor los humanos deberíamos ser así. Se ahorraría mucho en psiquiatras, y no veríamos esas caras de amargura que vemos a cada paso.

También sería un espectáculo de lo más excitante ver salir a los balcones a hermosas mujeres poniendo el culo en pompa y berreando por un hombre que las calme, como hace la gata llamando a los de su especie.

Se sabría a que atenerse en todo momento.

¡Cómo grita la gata otra vez! Parece mentira que una cosa tan pequeña pueda tener tanta fuerza en los pulmones. Bajo a comprar leche, y la escucho por la escalera, y un poco, incluso, al salir a la calle.

Qué reconfortante la idea de escuchar a una mujer haciendo lo mismo.

(Imagen en su contexto original en: www.bamkapow.com)


5 comentarios a “Anotaciones dispersas en el diario de un Rodríguez del Siglo XXI”  

  1. 1 Marisol

    Jejeje, me encanta las cosas que escribes cuando estás de rodríguez.
    Aunque creo que alguna vez dijiste que una mujer con evidentes ganas de follar, asusta a los hombres.

  2. 2 Miguel-2

    Sería en invierno.

  3. 3 Carmen K.

    Jajajajajajajajaja. Es que el invierno enfría incluso las hormonas… en ocasiones.

  4. 4 Marisol

    jejejejejeje.
    Era invierno.
    Y todavía fumabas.

  5. 5 Xochitl

    ¿Cómo? o sea ¿que hay mujeres que se las callan? ¿y hombres que aún se asustan?

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