Miguel Pérez de Lema
La gata está como loca con el celo. ¡Qué manera de protestar!
No cabe la menor duda de que sabe lo que quiere. A lo mejor los humanos deberíamos ser así. Se ahorraría mucho en psiquiatras, y no veríamos esas caras de amargura que vemos a cada paso.
También sería un espectáculo de lo más excitante ver salir a los balcones a hermosas mujeres poniendo el culo en pompa y berreando por un hombre que las calme, como hace la gata llamando a los de su especie.
Se sabría a que atenerse en todo momento.
¡Cómo grita la gata otra vez! Parece mentira que una cosa tan pequeña pueda tener tanta fuerza en los pulmones. Bajo a comprar leche, y la escucho por la escalera, y un poco, incluso, al salir a la calle.
Qué reconfortante la idea de escuchar a una mujer haciendo lo mismo.

(Imagen en su contexto original en: www.bamkapow.com)



Jejeje, me encanta las cosas que escribes cuando estás de rodríguez.
Aunque creo que alguna vez dijiste que una mujer con evidentes ganas de follar, asusta a los hombres.
Sería en invierno.
Jajajajajajajajaja. Es que el invierno enfría incluso las hormonas… en ocasiones.
jejejejejeje.
Era invierno.
Y todavía fumabas.
¿Cómo? o sea ¿que hay mujeres que se las callan? ¿y hombres que aún se asustan?