dos mundos, una ciudad
por Juan Hoppichler
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Anni B Sweet se llamó hasta hace no mucho tiempo Ana López y nació en Málaga. La chica canta en inglés y este video que ha colgado en la red es revelador. En él la vemos pasearse guapa, sana y moderna por el típico mercado madrileño. A diferencia de Russian Red, que en sus apariciones despliega mundos totalmente desubicados, Anni nos lleva a esta quintaesencia hispánica (seguramente por falta de presupuesto) y evidencia el contraste entre la hermosa juventud globalizada y los ciáticos pensionistas enraizados en su rutina.
En este video el escenario y los figurantes son auténticos: Las señoras son gordas y los señores feos. Es la mayoría silenciosa que sobrevive como puede sin formación intelectual ni acciones en bolsa. La revolución sexual les pilló ya con seis hijos y el postmodernismo rezando el rosario. Son los Martínez o García que no saben que se pueden llamar Sweet o Red y estar más a la moda. Son los españoles a los que se les ha hecho demasiado tarde.
Anni camina ante la indiferencia generalizada. Es aire fresco, bien envasado y etiquetado, pero totalmente ficticio, y así es percibida. Al final sale del mercado y se difumina, nada a sus espaldas ha cambiado. No ha dejado huella. Sus espectadores no están para novedades.
Y sin embargo, aun con su modorra, aun con su insultante conformidad y apatía, esos habitantes del mercado son mucho más interesantes, porque al menos ellos son de verdad. Nadie les puede quitar eso.



Es el conocido síndrome “A qué huelen las nubes” que padecen 9 de cada 10 chicas Fuencarral.
Pa darle.