por Manolo Arana
Fotografía en contexto original: cuandocalientaelblog
muro

Las prisas por sentirme arropado
mimado/tranquilo/besuqueado/caliente
esposado/taquicárdico/emparedado
me traen por la calle del amar-gor infinito
(si preguntan, esto no es una exageración, es una hipérbole).
Por eso es necesario, estrictamente
necesario
–que decía el poeta-,
frenar el estúpido y frenético baile
que me ha arrastrado a este punto ciego.
Desplacé (para que negarlo, fui yo)
el centro del universo a un lugar tan insano
como (y, tal vez, por eso) atrayente
y ahora no hay manera de hacerlo remontar.
Así que seamos realistas
y dejémonos de lamentaciones,
y ya que vamos a meter la pata,
metámosla hasta el mismísimo fondo.


Un comentario a “El muro de las lamentaciones”  

  1. 1 dulcinea

    Di que sí. Mejor arrepentirse de lo hecho que lamentar toda la vida no haber tenido valor para hacerlo. De lost to de river.

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