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	<title>Comentarios en: La hermandad de Isabel Segunda</title>
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	<description>Proscritosblog: información independiente, caos y poética de lo cotidiano</description>
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		<title>Por: PICOBUFI</title>
		<link>http://proscritosblog.com/2008/08/29/la-hermandad-de-isabel-segunda/comment-page-1/#comment-1335</link>
		<dc:creator>PICOBUFI</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Sep 2008 21:48:28 +0000</pubDate>
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		<description>De primera mano


Indigencia
Historias reales de la vida diaria de los indigentes en Madrid.


http://www.sinhogar.org/</description>
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<p>Indigencia<br />
Historias reales de la vida diaria de los indigentes en Madrid.</p>
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		<title>Por: Silasoy</title>
		<link>http://proscritosblog.com/2008/08/29/la-hermandad-de-isabel-segunda/comment-page-1/#comment-1334</link>
		<dc:creator>Silasoy</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Aug 2008 16:36:13 +0000</pubDate>
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		<description>Casualmente ayer escribí esto que os adjunto abajo, creo que lo puedo usar como comentario al post de Miguel:


EL HILO DE LA VIDA

Hace unos días, recibí una bonita foto de un  amigo, este, se encontraba pescando, posiblemente en un río de montaña pues la presa era una trucha, esta,  posiblemente común.

El se encontraba metido en el río, como de be ser , sostenía suavemente su caña, el hilo casi transparente que al trasluz y debido a su brillo , simula una delicada  cadena de diamantes. Al final del hilo, la trucha, colgando con sus aletas lacias dejando de tener morfología. El, alarga su mano lentamente para agarrar al pez, este, de lo  mas suave y de increíble frescor gelatinoso.

La trucha, es la reina de las aguas dulces, es increíblemente inteligente, elegante, de suaves movimientos y de sutil destreza lo que hace de ella, la estrella dentro del universo del río. No obstante, el hombre consigue confundirla y se deja arrastrar por los colores de la mosca artificial, o del brillo espectacular de las cucharillas que giran rápidamente en el agua al tirar del hilo segun recoge el carrete.  El pez, solo ve lo atractivo de todo esto que el pescador ofrece y ciega, cae en el cebo y es atrapada.

Esta foto y por lo tanto el escenario en general, me hace reflexionar y compararlo con la vida  misma  y lo asocio y doy interpretación a la  frase que todos conocemos.

LA VIDA PENDE DE UN HILO

Todos somos truchas en un momento dado . Portamos inteligencia, somos sutiles, tenemos destreza y nos creemos el centro del universo,  que somos inalcanzables
imbatibles aunque, al igual que el pez, si nos ponen el cebo adecuado, picamos el anzuelo.  Este anzuelo, puede ser   manipulado por multitud  de pescadores con distintos
intereses o intenciones y dependiendo d e estas,conducirnos a buen puerto o arrastrarnos de cabeza al arroyo.

Cebo social que nos conduce a su antojo y que a unos ofrece y a otros deniega. También es cierto que, algunos no pican nunca el anzuelo y se niegan a ser participes del juego
del pescador , llegando alguno de estos aser a ser
“proscritos “ de la sociedad.

La vida es un hilo tan transparente, fuerte y frágil a la vez, si se nos enreda es de lo más difícil de desenrollar  y si lleva entremedias un anzuelo enganchado  normalmente se deja a un lado pues carece de interés debido a su complicación, nadie  se para a ayudarnos a desenredarlo y otros, no quieren que se les ayude a hacerlo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Casualmente ayer escribí esto que os adjunto abajo, creo que lo puedo usar como comentario al post de Miguel:</p>
<p>EL HILO DE LA VIDA</p>
<p>Hace unos días, recibí una bonita foto de un  amigo, este, se encontraba pescando, posiblemente en un río de montaña pues la presa era una trucha, esta,  posiblemente común.</p>
<p>El se encontraba metido en el río, como de be ser , sostenía suavemente su caña, el hilo casi transparente que al trasluz y debido a su brillo , simula una delicada  cadena de diamantes. Al final del hilo, la trucha, colgando con sus aletas lacias dejando de tener morfología. El, alarga su mano lentamente para agarrar al pez, este, de lo  mas suave y de increíble frescor gelatinoso.</p>
<p>La trucha, es la reina de las aguas dulces, es increíblemente inteligente, elegante, de suaves movimientos y de sutil destreza lo que hace de ella, la estrella dentro del universo del río. No obstante, el hombre consigue confundirla y se deja arrastrar por los colores de la mosca artificial, o del brillo espectacular de las cucharillas que giran rápidamente en el agua al tirar del hilo segun recoge el carrete.  El pez, solo ve lo atractivo de todo esto que el pescador ofrece y ciega, cae en el cebo y es atrapada.</p>
<p>Esta foto y por lo tanto el escenario en general, me hace reflexionar y compararlo con la vida  misma  y lo asocio y doy interpretación a la  frase que todos conocemos.</p>
<p>LA VIDA PENDE DE UN HILO</p>
<p>Todos somos truchas en un momento dado . Portamos inteligencia, somos sutiles, tenemos destreza y nos creemos el centro del universo,  que somos inalcanzables<br />
imbatibles aunque, al igual que el pez, si nos ponen el cebo adecuado, picamos el anzuelo.  Este anzuelo, puede ser   manipulado por multitud  de pescadores con distintos<br />
intereses o intenciones y dependiendo d e estas,conducirnos a buen puerto o arrastrarnos de cabeza al arroyo.</p>
<p>Cebo social que nos conduce a su antojo y que a unos ofrece y a otros deniega. También es cierto que, algunos no pican nunca el anzuelo y se niegan a ser participes del juego<br />
del pescador , llegando alguno de estos aser a ser<br />
“proscritos “ de la sociedad.</p>
<p>La vida es un hilo tan transparente, fuerte y frágil a la vez, si se nos enreda es de lo más difícil de desenrollar  y si lleva entremedias un anzuelo enganchado  normalmente se deja a un lado pues carece de interés debido a su complicación, nadie  se para a ayudarnos a desenredarlo y otros, no quieren que se les ayude a hacerlo.</p>
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		<title>Por: hijadecristalero</title>
		<link>http://proscritosblog.com/2008/08/29/la-hermandad-de-isabel-segunda/comment-page-1/#comment-1333</link>
		<dc:creator>hijadecristalero</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Aug 2008 08:36:29 +0000</pubDate>
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		<description>Cuando yo paso junto a alguno de estos grupos de hombres rotos, busco con la mirada al padre de mis hijos. Supongo que los otros, al igual que él, tuvieron familias, trabajos, una vida con techo, comida y agua caliente. Y supongo, que al igual que él, nunca se dejaron ayudar. Nadie puede ayudar a quien no quiere ser ayudado.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando yo paso junto a alguno de estos grupos de hombres rotos, busco con la mirada al padre de mis hijos. Supongo que los otros, al igual que él, tuvieron familias, trabajos, una vida con techo, comida y agua caliente. Y supongo, que al igual que él, nunca se dejaron ayudar. Nadie puede ayudar a quien no quiere ser ayudado.</p>
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		<title>Por: ines</title>
		<link>http://proscritosblog.com/2008/08/29/la-hermandad-de-isabel-segunda/comment-page-1/#comment-1332</link>
		<dc:creator>ines</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Aug 2008 07:36:13 +0000</pubDate>
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		<description>Hace más de 30 años, cuando había menos normas y menos etiquetas para las cosas, yo conocí a un vagabundo. Vivía en la esquina de la calle que dobla entre mi casa y la parada del autobús del colegio. Tenía una barba muy larga y un raído gabán grís de cuyos bolsillos salían los artefactos más inverosímiles para la supervivencia, (abrelatas, cuerda, una botella de vino). Cada mañana, antes de ir al colegio, iba de &quot;safari&quot; por mi casa a ver qué podía encontrar para el; dinero, ropa, un libro, los restos de las antxoas de la cena anterior, salchichas  para el perro, alcohol del mueble bar, libros, le entantaba leer. Se lo entregaba todo con mucha sencillez y con la misma él lo aceptaba. Luego charlábamos, hablabamos de la vida, de mis suspensos en matemáticas, de un viaje que el hizo en barco antes de que la vida se le descarrilara. Y, siempre era el quién me decía; &quot;Corre Inés, vete al colegio y no pierdas el autobus&quot;. &quot;Estudia, estudiar es lo primero&quot;.
Cada mañana durante muchas mañanas de lluvia, le despedía con la mano desde el final de la calle que separaba nuestros mundos, desde la ingenuidad de mi uniforme de colegio y mi ya eterna curiosidad de escritora.
Un día desapareció. Pasé días y días en su esquina recordando nuestras tertulias, sus consejos: &quot;Corre Inés..., no pierdas el autobús&quot;
Qué razón tenía.

(Gracias por tu artículo, me ha parecido bellísimo)</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hace más de 30 años, cuando había menos normas y menos etiquetas para las cosas, yo conocí a un vagabundo. Vivía en la esquina de la calle que dobla entre mi casa y la parada del autobús del colegio. Tenía una barba muy larga y un raído gabán grís de cuyos bolsillos salían los artefactos más inverosímiles para la supervivencia, (abrelatas, cuerda, una botella de vino). Cada mañana, antes de ir al colegio, iba de &#8220;safari&#8221; por mi casa a ver qué podía encontrar para el; dinero, ropa, un libro, los restos de las antxoas de la cena anterior, salchichas  para el perro, alcohol del mueble bar, libros, le entantaba leer. Se lo entregaba todo con mucha sencillez y con la misma él lo aceptaba. Luego charlábamos, hablabamos de la vida, de mis suspensos en matemáticas, de un viaje que el hizo en barco antes de que la vida se le descarrilara. Y, siempre era el quién me decía; &#8220;Corre Inés, vete al colegio y no pierdas el autobus&#8221;. &#8220;Estudia, estudiar es lo primero&#8221;.<br />
Cada mañana durante muchas mañanas de lluvia, le despedía con la mano desde el final de la calle que separaba nuestros mundos, desde la ingenuidad de mi uniforme de colegio y mi ya eterna curiosidad de escritora.<br />
Un día desapareció. Pasé días y días en su esquina recordando nuestras tertulias, sus consejos: &#8220;Corre Inés&#8230;, no pierdas el autobús&#8221;<br />
Qué razón tenía.</p>
<p>(Gracias por tu artículo, me ha parecido bellísimo)</p>
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