Por Marisol Oviaño
Cuando voy a las oficinas de la Agencia Tributaria de El Escorial, tengo la sensación de vivir en el Primer Mundo: ordenadores, dependencias espaciosas y luminosas… en el aire parece respirarse algo intimidatorio y muy moderno, algo así como el ojo del Gran Hermano.
Pero, si quiero regresar al Tercer Mundo, sólo tengo que darme una vuelta por los Juzgados de Collado Villalba, mugrientos y anticuados. Los funcionarios trabajan entre torres de papel, los ordenadores brillan por su ausencia, todo es cutre y lastimoso, cualquier diligencia puede llevar meses e incluso años. Cuando pasas unas cuantas horas allí sin nada más que hacer que cargarte de paciencia y observar, cuando ya tienes alguna que otra experiencia con la fauna judicial, desbordada por la flora de los expedientes, comprendes por qué la Justicia es una risa en este país.
Quien me ayuda a llevar las cuentas, un gestor a lo Robin Hood que conoce bien el bosque, me dijo que desde que han bajado los impuestos a los ricos- esto me lo tiene que explicar con más detalle-, Hacienda no tiene dinero y van a saco. Hace un mes y medio me llamaron y me hicieron perder media mañana por un error de ellos. Me llevé una sorpresa al descubrir que lo que Robin Hood me había dicho no era una exageración: las antaño espaciosas oficinas se habían llenado como por ensalmo de mesas, puestos de trabajo improvisados. Donde antes había diez trabajadores, ahora había cincuenta. Y colas ingentes de gente esperando que les revisaran antiguas declaraciones. Calculé que el 90% de ellos no podía permitirse pagar un contable, que eran presas fáciles de la jerga ministerial y las casillas que marcaron sin entender muy bien qué estaban marcando. ¿De ahí es de donde van a sacar los 400 euros que nos “regalaron” en las promesas electorales? Y lo peor no fue eso.
Lo peor es que, por primera vez, sentí en unas oficinas de la Agencia Tributaria el mismo tufo de sindiós que se respira en los juzgados tercermundistas que están diez kilómetros más abajo.



-El 60% (y podría ser el 80%) de los borradores que ha enviado Hacienda están adulterados a favor de hacienda.
-Sí, llevamos varias reformas bajando impuestos y más a los más ricos, especialmente la última, la socialista.
-El padre de la penúltima reforma me explicó que las haciendas europeas están “compitiendo” entre ellas y tienen la necesidad de ser atractivas para los ricos porque si no, simplemente se van a otro sitio (es legal y sencillo no pagar nada).
-Los inspectores de hacienda son grandes especialistas, profesionales muy valiosos, que trabajan sin apenas medios en un océano de evasores. Viven con lo justo analizando las cuentas de mega millonarios. Hasta que se hartan y se pasan al sector privado: se dedican a asesorar a esos mega millonarios sobre cómo hacer trampas infalibles.
-Hacienda se alimenta, esencialmente, de las rentas del trabajo, las nominillas que no pueden hacer más que pagar y pagar.
-Y tal y tal y tal.