Posando en Córdoba
por Marisol Oviaño
La vida tiene momentos muy hermosos.
Hace un par de días colgué lo que me sucedió en la estación de Renfe de Córdoba, pero eso no fue lo único bueno que me pasó ese viernes.
Antes había estado participando en una mesa redonda sobre literatura, internet y la disolución del autor con Vicente Luis Mora -poeta, narrador, profundísimo crítico literario y director del Instituto Cervantes de Marrakech- y Pedro Ruiz Pérez, catedrático de Literatura Española, profesor e investigador apasionado y entregado, en el Aula Magna de la facultad de Filosofía y Letras de la de la Universidad de Córdoba.
La charla estuvo muy animada, los que estábamos en la mesa lo pasamos bien y supongo que también quienes nos escuchaban, porque nadie se marchó, algunos se atrevieron a hacer preguntas –España, patria del absurdo sentido del ridículo-, y cuando Pedro dio por concluida la mesa redonda, nos aplaudieron un buen rato.
El rector, otro hombre entregado a la enseñanza, nos felicitó personalmente y nos dijo que le había gustado mucho –más tarde volvería a reiterarlo en el hermoso patio de la facultad-. También los profesores se acercaron a la mesa y estrecharon nuestras manos con bastante entusiasmo (no sé si lo hacen siempre, fue mi primer Aula Magna).
Pero quienes me tocaron la fibra sensible fueron las tres muchachas de la fotografía y el chaval que estaba al otro lado de la cámara. Esperaron a que las autoridades académicas se retiraran para acercarse tímidamente a mí y preguntarme si podían hacerse una foto conmigo y si, además, podían hacerme preguntas sobre Seduciendo a dios que no se habían atrevido a hacer públicamente.
Estos pequeños momentos hacen que todo sacrificio y esfuerzo cobre sentido.
Mis jóvenes lectores lograron que me sintiera semilla arrojada en buena tierra.
De izquierda a derecha: Eva Luque Torres, Sensi Budia Juárez, Marisol Oviaño y Alba Frías Luna. Al otro lado de la cámara, Paco Romero.
Miguel Pérez de Lema
Ponedle esta lección de economía a todas las gentes de buen juicio que conozcáis.
En su lección, “Keynes en España y el modelo parasitario Chino”, el catedrático Julián Pavón explica la situación irresoluble de España y su causa: hemos cedido nuestra soberanía a Alemania, en manos de sus propios usureros, y acatamos las órdenes de ambos a ciegas. Las políticas europeas dictadas por Alemania son buenas para Alemania, -y para sus usureros- que no tiene paro, pero letales para España que se ahoga en el marasmo.
Cuanto más recortes, menos empleo produces, y cuanto menos empleo hay menos ingresa el Estado. El enfermo muere de inanición.
Pero lo mejor, el punto de giro de la narración, viene en el epílogo de la lección. Entra en escena el hombre detrás de la cortina, el cerebro genial que se va a quedar con todo en esta partida. La plaga amarilla.
Se va haciendo evidente el fracaso del contubernio entre China, Estados Unidos y Europa para mantener una viscosa y tóxica relación en la que Occidente es cada vez más débil, y el parásito asiático, que no duda en esclavizar a su propia gente, hasta el día en que pueda esclavizarnos a todos, es cada vez más poderoso.
Una relación de abuso maníaco, bulimia mongoloide, explotación criminal, y dependencia mutua, que hace que todos vayamos a sufrir en esta partida hasta que finalmente gane la peor versión, la menos humana, de toda la historia humana: el ultraliberalismo financiero dirigido por el Partido Comunista Chino. El horror al cubo.
Vamos a flipar.
El Partido Comunista Chino, que tanta risa parece que nos da, que nadie nos explica, es la mayor máquina de poder que haya existido jamás y la que con menos esfuerzo, va a conseguir un mayor resultado. Todo ha sido una inmensa llave de judo, usando nuestra inercia suicida para tumbarnos.
No querréis ver el mundo que se avecina. Huid, huid a los bosques. Regalad a vuestros hijos un buen manual de supervivencia. Y temed.
La profecía de Ayn Rand

“Cuando advierta que para producir usted necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye no hacia quienes trafican con bienes, sino con favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y la influencia política y no por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos quienes están protegidos contra usted; cuando repare en que la corrupción es recompensada y la honradez es un autosacrificio, entonces usted podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada”.
Ayn Rand (hacia 1950)
Miguel Pérez de Lema
Alguien se aseguró hace mucho tiempo de que nuestra educuación sentimental nos impidiera hacer nada. Y eso es lo que estamos haciendo.
Nada.
por Marisol Oviaño
A pesar de que había estado más de media hora esperando en el andén, había perdido mi tren. Éste había llegado con un considerable retraso, los carteles informativos estaban apagados, y la gente se arremolinó tanto alrededor de los vagones, que sólo pude leer la pantalla del último: Algeciras-Puertollano. Sólo cuando el andén se quedó vacío, vi que en otros vagones ponía: Algeciras-Puertollano-Madrid.
Demasiado tarde: mi tren salía sin mí.
Y allí estaba yo, en la oficina de la estación de Córdoba suplicando a David que me ayudara.
- Uf, viernes. Difícil: va todo lleno –dijo con cara de circunstancias-. Aunque hay una solución: que compres un billete de primera en el próximo tren.
- Imposible, no puedo pagar eso –contesté pensando en las facturas sin pagar.
- Pues es que no te puedo vender un billete normal para el siguiente, porque viene completo.
- Ni siquiera puedo permitirme un billete normal- expliqué angustiada.
Entonces se quedó mirándome y me mostró una deslumbrante sonrisa.
- ¿Cómo te llamas? Yo soy David
- Marisol -dije.
Y pensé: “Tú no sabes las ingenierías financieras que tengo que hacer para que no nos corten la luz cada mes”.
Él se puso a teclear y yo, por no comerme las uñas, miré a una gente que acababa de entrar.
- ¡Pero bueno! ¿Encima no me haces caso? –preguntó con una tranquilizadora complicidad
– Perdona, perdona –me apresuré a contestar- Es que no quería distraerte.
- Ya –sonrió conciliador-. A saber lo que estás pensando.
- Pues estoy pensando: por favor, por favor, por favor, por favor.
- Puedo intentar algo, pero no te aseguro nada.
- ¿El qué?
Habría aceptado incluso que me obligaran a ir sentada sobre el techo.
- Voy a llamar al supervisor para ver si te deja subir. Pero si él dice que no, yo no puedo hacer nada. Y, además, aunque diga que sí, no tendrás plaza –dijo mirándome por encima de unas gafas que no tenía.
- Iré de pie en el bar, no hay problema.
- ¿Y no te quejarás? ¿Te comportarás?
- Seré buena, lo prometo.
Él se puso a mirar quién era el supervisor y yo pensé que como todo aquel buen rollo acabara en negativa, me moriría: bajo ningún concepto podía permitirme un billete.
- A este no le conozco –suspiró-. Cruza los dedos, que voy a llamarle.
Yo crucé los dedos.
El supervisor dijo que sí.
Mientras otra de las empleadas de Renfe me acompañaba amablemente hasta el tren, vi que David se marchaba. Y comprendí que había llegado a su vida cuando acababa su jornada laboral del viernes.
Señores jefes de Renfe: España necesita personas como David. Gente trabajadora, sensible y humana que no aprovecha la parcelita de poder que les da su trabajo para joder a los demás, sino para ayudar.
Gracias a él, ya no me acuerdo del retraso del tren que perdí, sino de la exquisita atención que he recibido.
David: Me pidieron que dijera que no quería cena y me instalaron en preferente.
No sólo me has ahorrado un dinero que mi familia necesita. Además he aprendido algo nuevo: los ricos no hacen ruido.
Un millón de gracias.
—
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Miguel Pérez de Lema
Yo me enteré de que el sistema de cajas español estaba quebrado en el ya remoto verano de 2008, cuando me lo reveló en declaraciones “off the record” el catedrático de economía G.B.
Fue tras hacerle una entrevista para un reportaje sobre asuntos económicos, sí, pero lamento decir no era una investigación de Pulitzer, era un repor más sobre empresas, de lo más corrientito. Ni era un reportaje sobre banca ni él era un especialista en esa materia, ni el tono con el que me informó era el de estar descubriéndome el Amazonas. Simplemente era algo que, en ese momento, ya se sabía.
Me temo que no debí ser, ni mucho menos, de los primerísimos en saberlo.
Aunque me consuela saber que no soy el más tonto de la clase. El coche escoba ha tenido que recoger hoy en la cuneta a todo el Banco de España, que parece ser que se acaba de enterar de que los reyes son los padres.
4 años después.
Mira tú que disgusto.
Por el camino se han hecho fusiones disparatadas, se ha estafado los ahorros a cientos de miles de jubilados con las preferentes, se ha hecho una salida patética a Bolsa que no ha servido para nada, y por último, ahora, se nacionaliza el engendro de Bankia ¡Pero sólo la parte podrida, y dejando además la gestión del bicho en manos privadas!
Vista ahora la publicidad institucional del lanzamiento de Bankia es una dolorosa delicatessen del humor negro.
Bankia: todo un futuro juntos
Bola extra:
El viernes, en Córdoba
por Marisol Oviaño
La literatura, esa puta que tiene la culpa de que en nuestra casa pasemos estrecheces típicas de la picaresca española, de vez en cuando me da una alegría.
Para mí, que hago la compra en Día, Autoservicio Descuento sumando los precios para ver si será suficiente con las moneditas que llevo en la cartera, es un orgullo que una Universidad me tenga en la agenda de Escritores que hay que tener en cuenta.
Mañana, a eso de las doce, estaré con Vicente Luis Mora en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras para hablar de “Literatura y espacio virtual”.
Después, me subiré al AVE y volveré a mi realidad de facturas sin pagar.
Chicho Sánchez Ferlosio canta el poema de Agustín García Calvo.
A CONTRATIEMPO
Carabelas de Colón,
Todavía estáis a tiempo:
Antes que el día os coja,
Virad en redondo presto,
Presto;
Tirad de escotas y velas,
Pegadle al timón un vuelco,
Y de cara a la mañana
Desandad el derrotero,
Atrás, a contratiempo.
Mirad que ya os lo aviso,
Mirad que os lo prevengo,
Que vais a dar con un mundo
Que se llama el Mundo Nuevo,
Nuevo,
Que va a hacer redondo el mundo,
Como manda Ptolomeo
Para que girando siga
Desde lo mismo a lo mesmo.
¡Atrás, a contratiempo!
Por delante de la costa
Cuelga un muro de silencio:
Si lo rompéis, chocaréis
Con terremotos de hierro
Hierro,
Agua irisada de grasas
Y rompeolas de huesos;
De fruta de cabecitas
Veréis los árboles llenos,
¡Atrás, a contratiempo!
¡A orza, a orza, palomas!
Huid a vela y a remo:
El mundo que vais a hacer,
Más os valiera no verlo,
Verlo:
Hay montes de cartón-piedra
Ríos calientes de sebo,
Arañas de veinte codos,
Sierpes que vomitan fuego.
¡Atrás, a contratiempo!
Llueve azufre y llueve tinta
Sobre selvas de cemento;
Chillan colgados en jaulas
Crías de monos sin pelo,
Pelo;
Los indios pata-de-goma
Acorazados de acero,
Por caminos de betún
Ruedan rápidos y serios.
¡Atrás, a contratiempo!
Por las calles trepidantes
Ruge el león del desierto;
Por bóvedas de luz blanca
Revuelan pájaros ciegos
Ciegos;
Hay un plátano gigante
En medio del cementerio,
Que echa por hojas papeles
Marcados de cifra y sello.
¡Atrás, a contratiempo!
Sobre pirámides rotas
Alzan altares de hielo,
Y adoran un dios de plomo
De dientes de oro negros,
Negros;
Con sacrificios humanos
Aplacan al Dios del Miedo
Corazoncitos azules
Sacan vivos de los pechos.
¡Atrás a contratiempo!
Trazan a tiros los barrios,
A escuadra parten los pueblos;
Se juntan para estar solos,
Se mueven para estar quietos,
Quietos;
Al avanzar a la muerte
Allí lo llaman progreso;
Por túneles y cañones
Sopla enloquecido el Tiempo.
¡Atrás, a contratiempo!
Por eso, carabelitas
Oíd, si podéis, consejo:
No hagáis historia; que sólo
Lo que está escrito está hecho,
Hecho
Con rumbo al sol que os nace,
Id el mapa recogiendo;
Por el Mar de los Sargazos
Tornad a Palos, el puerto,
¡Atrás, a contratiempo!
Monjitas arrepentidas,
Entrad en el astillero;
Os desguacen armadores,
Os coman salitre y muergos,
Muergos,
Dormid de velas caídas
Al son de los salineros
Y un día, de peregrinas,
Id a la sierra subiendo,
Atrás, a contratiempo
Volved en Sierra de Gata
A crecer pinos y abetos,
Criar hojas y resina
Y hacerles burla a los vientos,
Vientos,
Allí el aire huele a vida;
Se siente rodar el cielo;
Y en las noches de verano
Cantan grillos y jilgueros,
¡Atrás a contratiempo!
Me río yo de la democracia
por nidiosniamo
Hay días en los que leo cosas que me provocan el triste consuelo de saber que hago bien en no votar y mantenerme, en la medida de lo posible, al margen del sistema.
Pego aquí el link a este artículo sobre el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad), que es la confirmación de que la democracia sólo es un concepto con el que tenernos entretenidos. Tal vez sería conveniente que lo hiciéramos circular: lacartadelabolsa
por Robert Lozinski
Fotografía: uefa
Llegan el próximo día 9 de mayo.
Se está hablando de una auténtica toma de Bucarest por los españoles. Y es que se esperan entre 20 y 30 mil hinchas del Atlético Madrid y Atletic de Bilbao.
No sé si ha habido una invasión tan masiva de extranjeros desde el fin de la II Guerra Mundial hasta hoy.
En los restaurantes ya se está pensando muy seriamente en los menús: cocina tradicional o gastronomía extranjera, aperitivos y postres, vinos y licores de todo tipo.
Los clubs nocturnos preparan cócteles con nombres atractivos, La sangre del Vampiro o El palo de Drácula, llamado así porque fue pensado para que sentara como un palo. Por cierto, dicen que la industria rumana más productiva fue la fabricación de palos en los tiempos de Vlad Ţepeş, El Empalador.
En cuanto a la compañía femenina, no os preocupéis. Las rumanas os esperan con los escotes abiertos.
Spaniolilor, sunteţi bineveniţi! Bucureştiul va aşteaptă!
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Robert Lozinski es autor de La ruleta chechena
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