Seguridad asiática
Miguel Pérez de Lema
El ingenio del hombre asiático para explorar las fronteras de lo posible en la actividad económica, sin ceñirse a ninguna clase de ley más allá de las de la física, le convierte en el único rule-maker del management de nuestro tiempo.
(Trabajadores chinos maniobran en el interior de una prensa hidráulica que ejerce una presión entre 600 y 1.000 toneladas para dar forma a piezas de metal para la industria del automóvil).
Más en esta serie:
La higiene de escribir
Si no hubiera empezado a escribir a los 7 años, hoy sería una de esas mujeres amargadas que convierten la vida en un lugar irrespirable.
Escribir ha sido siempre mi arma secreta, el escudo que ha amortiguado los no pocos golpes que la vida me tenía reservados, el tercer ojo que me permitía ver más allá, el as en la manga, el plan B.
De escribir me viene esa fortaleza que evocarán mis hijos cuando yo ya no esté y tengan que enfrentarse solos a lo que mi primogénito llama “las pruebas que nos manda el Señor”. Esa fortaleza que aparta a los hombres de mi camino y hace que todo el mundo apueste por mí como si yo fuera un gladiador invicto e invencible.
Pero ser fuerte no es tan fácil como parece.
El débil se cansa, enferma, se rompe, se deprime, sufre mucho. El débil sólo tiene derechos.
Yo no tengo derecho a cansarme, ni a enfermar, ni a romperme, ni a deprimirme, ni a sufrir. Yo sólo tengo deberes.
Del débil nadie espera nada.
A mí se me exige que dé lo mejor: “Es que tú eres tan fuerte…”
Y habitualmente lo doy con alegría: para eso soy fuerte.
Pero ahora que la vida me pone ante una difícil prueba y compruebo que, una vez más, mi fortaleza es la coartada en la que el débil se atrinchera para hacer daño a lo que más amo; me entran ganas de matarlo.
Y lo que empezó como un runrún casi inaudible, acabó convirtiéndose un estruendo de rabia que no me dejaba dormir.
Y daba vueltas y vueltas en la cama fantaseando con levantarme, coger el coche, conducir temerariamente hasta la guarida del débil y sacarlo a la fuerza de su perímetro de seguridad. Como si eso pudiera servir de algo.
Y a las tres de la mañana, incapaz de soportar por más tiempo la tiranía de la impotencia, decidí entrar en acción.
Me levanté, encendí el ordenador y me puse a escribir con furia.
Línea tras línea, mis palabras fueron vaciándose de rabia hasta que no quedó en mí ni una gota de rencor. Seca, exhausta y tranquila, preparada para seguir afrontando la vida con alegría, vi amanecer y sentí una insoslayable urgencia de dormir.
Pero el cursor seguía palpitando sobre mis furiosas letras, que ya habían cumplido su misión.
“¿Desea guardar los cambios efectuados en Documento 1?”.
No.
—
¿Conoces nuestro taller de escritura como herramienta de crecimiento personal?
TALLERES VERANO 2013
Pasa la vida a limpio
La escritura como herramienta de crecimiento personal
¡Comunícate!
Técnicas de redacción eficaz para estudiantes
¡Comunícate!
Técnicas de redacción eficaz para profesionales
Iniciación a la escritura creativa
Para quienes nunca han escrito y quisieran probar
Escritura creativa
Para quienes hace tiempo que escriben y desean avanzar
Proscritos, Asesoría literaria
c/ Real, 41. Tél: 91 854 93 28
informacion@proscritos.com
www.proscritos.com
Miguel Pérez de Lema
Dos experiencias que no me van a ser dadas en esta vida, la exploración espacial y la riqueza, me obsesionan como hipotéticos experimentos morales que no podré realizar. Pienso en la exploración espacial sin retorno, quizá a lomos de un asteroide que se aleje fatalmente de la tierra y cuyos colonos vivan cien generaciones hasta perder todo nexo con su origen, excepto una selección de lo mejor de la cultura humana, y pienso en si ese viaje daría lugar al desarrollo de una super raza de hombres justos y buenos, o si fatalmente, esos hombres estarían condenados a repetir los errores de la especie, y acabarían sometiendo, vejando y explotándose unos a otros en interminables luchas fratricidas.
En cuanto a la riqueza, he sentido siempre una enorme curiosidad por descubrir el efecto del dinero en el alma humana. No hablo de los placeres que da la riqueza, sino del dinero como un don mágico que permite al enriquecido, de pronto, cumplir cualquier deseo, hacer realidad empresas insólitas. Y de si el camino hacia la verdad, la bondad y la belleza se allana con él o es un pozo que se ciega.
Desde luego ser español es un muy mal punto de partida para un observador, porque como todo el mundo sabe en España los ricos son el mal. Pero albergo la esperanza de que no siempre sea así, no siempre el dinero exacerbe todos los vicios, corrompa todas las virtudes del que lo posee en demasía. Y aun más tengo la curiosidad de saber qué me pasaría a mi, que me creo, por tan pobre libre compromiso, mejor que ellos. ¿Me envilecería y embrutecería como tantos vemos hoy, o sería yo capaz de usar la magia para acometer empresas extraordinarias, hechos valerosos y audaces cambios en el rutinario guión de la injusticia?
En estas que sale el tema de Messi, el niño pobre al que el Barcelona pagó con 12 años la terapia de crecimiento que su padre no podía costear, y ahora, archimillonarios los dos, el padre y el hijo, acaban tan cegados por el dinero que se las apañan para no pagar impuestos. Desde luego, el caso de Messi y su padre no es como el mío que si puedo cobrar 100 pavos en B, los pillo porque me van a hacer falta para arroz blanco, es decir, un caso de necesidad.
Su caso es un caso innecesario. Y por eso es de tan profundo interés. Es un caso de putrefacción del alma causada por el dinero. Dinero llama a dinero dicen, y tal parece en este caso de los Messi, convertidos en siervos de un Dios negro, en cuyo honor se han inmolado.
por mujerabasedebien
Fotografía en contexto original: subliminalien

El negador de realidad es, por definición, cobarde: le aterra cualquier cosa que pueda sacarle de su zona de confort, y es capaz de convencerse a sí mismo de que todo va bien incluso después de que le metas el cañón de la pistola en la boca.
El negador de realidad no tiene cojones para hacer frente a la vida ni deja que lo hagan los demás; incapaz de reaccionar ante el peligro, tratará de detener al héroe utilizando la palabra mágica: “mañana”.
El negador de realidad es muy peligroso para sí mismo y para quienes le rodean: en el incendio negará las llamas; en el barco, la vía de agua; y en la hemorragia, la sangre.
Por eso es tan importante aprender a reconocerlos, tu vida puede depender de ello: impedirán que apagues el fuego, se opondrán a que achiques y tapones, y mirarán para otro lado mientras te desangras.
El negador de realidad carece de instinto de supervivencia, a la larga su estrategia resulta suicida y acabará siendo arrollado por la bola de sus mentiras. Y mientras ese momento llega, se encargará de arrastrarte con él: cobarde como es, le aterra estar solo. Y tratará de retenerte con su verborrea hasta hacerte dudar de lo que estás viendo. Y, para que se calle, acabarás metiendo el cañón de la pistola en su boca.
Pero ni por esas se apartará de tu camino.
Es entonces cuando habrás de disparar.
Y salvar tu vida.
Miguel Pérez de Lema
Nam June Paik Vs Yoko Ono.
¿Cuál de estos dos visionarios del fluxus ha tenido más influencia en la descomposición de la civilización occidental?
¿Cómo nos la han podido meter tan adentro?
Morirse no duele, pero molesta
Eude me enseñó a luchar.
En el octavo mes de embarazo los médicos nos plantearon un panorama en el que la muerte era la mejor de las opciones: parálisis cerebral, cardiopatías, ceguera, sordera… Y aceptamos que probaran técnicas experimentales.
A los cincos días de nacer había entrado en el túnel dos veces. Pero en ambas ocasiones se resistió a ir hacia la luz y se dio media vuelta. Yo me puse al servicio de su causa y juntas derrotamos a la muerte todas las veces que vino a buscarla.
Un día, cuando ella tenía cinco años, su hermano de siete me preguntó si morirse duele (lo he contado alguna vez aquí). Ella, que estaba pintando tumbada en el suelo de la cocina, contestó con toda naturalidad:
- No, pero molesta.
Entre la foto que encabeza este artículo y la que lo cierra han pasado 17 años.
Hemos superado dos embolizaciones, dos infartos cerebrales, un trombo en una pierna, bronquiolitis, neumonías, apendicitis, caídas de bicicleta y de patines, muertes de abuelos, divorcio y desaparición del padre, cuernos de novios adolescentes e incluso, con un poco de suerte, acabaremos 1º de Bachillerato con todo o casi todo aprobado.
Hace tres días teníamos cita en Neuroradiología, para que valoraran las últimas pruebas que le habían hecho. Yo conducía por la M-50, ella iba en el asiento del copiloto.
-Bueno, vamos a que nos digan que todo está estupendo ¿no? –me dijo.
Ya no es una niña. Sabe que en las embolizaciones que le hicieron cuando era un bebé no consiguieron cerrar del todo la malformación aneurismática de la vena de Galeno (cerebro). Y que eso es una espada de Damocles: nadie sabe cuándo puede reventar, lo único seguro es que cuando reviente no habrá tiempo para hacer nada.
Sin embargo, Eude todavía no sabe todo lo que yo sé. Yo había visto la nota que el neurólogo había escrito para el neuroradiólogo y sabía que esta vez no iba a ser una visita de rutina. Pero no quería ser yo quien se lo dijera: no soy médico.
Aguantamos como jabatas lo que tenían que decirnos. A mí se me quebró un poco la voz cuando hablábamos con el doctor, y las dos teníamos en los ojos una línea de lágrimas; pero ninguna rompió a llorar: somos guerreras.
De momento, cateterismo. Después, los médicos valorarán si merece la pena entrar e intentar cerrar lo que hace 17 años no pudieron. Pero la intervención es arriesgada y la decisión final dependerá de mí. Y de ella. Aunque sea menor, es su vida la que está en juego.
- Si los médicos dicen que sería bueno intervenir, yo quiero operarme –dijo en cuanto salimos de allí-. Prefiero arriesgarme a tener que vivir con miedo toda la vida. ¿Tú qué dices?
Que te he entrenado para luchar.
Te he enseñado que la vida es de los valientes.
Mi miedo a perderte no entorpecerá tu deseo de vivir sin miedo.
Yo ya no soy joven y fuerte como cuando tú eras un bebé y le hacíamos cortes de mangas a la muerte, ahora la joven y fuerte eres tú.
Pero arrastro la sabiduría de mil contiendas y tengo el pecho cruzado de cicatrices y medallas: para tu veterana madre será un grandísimo honor combatir a tu lado.
—
¿Conoces nuestro taller de escritura como herramienta de crecimiento personal?
Sensibilidad asiática
Miguel Pérez de Lema
La civilización asiática, gracias a su absoluta ausencia del sentido contemporáneo de la empatía, o de la vieja compasión cristiana, parece aportar al alma del sus integrantes -sin que ello le suponga el menor esfuerzo- una ventaja competitiva de la máxima utilidad para sobrevivir al horror contemporáneo.
Más en esta serie:
Adaptación muy vintage y muy leal al mismo tiempo de la novela de Aldous Huxley. Mini serie para TV de la BBC, emitida en 1980.
La vida es tristeza y alegría
por Marisol Oviaño
Estaba siendo una semana de mierda.
No había funcionado ninguno de los planes para ganar dinero. Hacía frío y llovía. El fontanero no había conseguido arreglar la gotera de la trinchera proscrita. Mi libro no ganó el premio al que lo había presentado. En casa tuve que desatar un armagedón para restablecer la disciplina.
Y cuando al fin me quedé sola, harta del macho alfa que siempre puede con todo, rompí a llorar como la pequeña mujercita que en realidad soy. Lloré como un deshielo por todos los años que llevaba sin llorar, por todas las veces que caí y me levanté fingiendo que no me dolía nada, por todas las bajas que nunca he querido contabilizar.
Las lágrimas arrastraron aquel lodo de desdicha al sumidero del olvido, y dejaron mi corazón limpio como el cielo tras la lluvia. Me acosté tardé y dormí bendecida por el cansancio del llanto.
Al día siguiente el sol salió por mi ventana, volví a empuñar mi fe como si nunca hubiera deseado rendirme y volví a la lucha.
Nadie dijo que fuera fácil (Amorcito dixit).
Cada día tiene su afán y a él me entregué con diligencia. Llegaron correos esperanzadores, el teléfono sonó cargado de promesas; por la trinchera proscrita pasaron algunos fieles clientes que ya son amigos, para hablar de trabajo y compartir sus cosas conmigo.
Más tarde el hombre que no calla vino a mirarse en mis ojos y a que yo mirara en los suyos, tan guapos. Cuando se fue, podía atarme la sonrisa detrás de las orejas.
Y hoy cuando cerré la trinchera, Sol, siempre generosa, me invitó a un largo aperitivo en la terraza de Casa Aizpuru, donde Ricardo y el Pantera nos tratan como reinas. Disfrutamos del sol, de las cervezas, de las ricas tapas, de la conversación y de nuestra amistad de mujeres libres.
Ahora, sentada en la terraza de mi casa, el gato duerme a mi lado mientras yo escribo y la vida entona su invencible canción entre las hojas de los árboles.
La lucha, aunque difícil, vuelve a ser mía.
Artículos recientes
- Seguridad asiática
- La higiene de escribir
- TALLERES VERANO 2013
- ¿Qué tiene el dinero para volver tan hijoputa al que lo toca?
- Gente peligrosa: los negadores de realidad
- Minutos musicales: titanes del morro
- Morirse no duele, pero molesta
- Sensibilidad asiática
- Filmografía proscrita: Un mundo feliz
- La vida es tristeza y alegría
- Resistencia sumergida
Acerca de
Este es el texto Acerca de















Comentarios recientes