El honor es blanco
Miguel Pérez de Lema
Cuando peor están las cosas es cuando debes esperar al Madrid.
La eliminación de copa del otro día devolvió el honor a los blancos, y volvió a colocar al Barcelona en el papel de la selección de Alemania en “Evasión o victoria”.
En el momento preciso la “mano invisible” volvió a ser decisiva. Cuando la gente en Madrid -tras el desastre del primer partido- empezaba a ilusionarse con la remontada, yo eché un ojo a la designación arbitral. Y lo tuve claro: Teixiera, un hombre de la casa, ninguna posibilidad.
Recordé aquella tarde gloriosa contra el Villareal, (VER VÍDEO BAJO ESTAS LÍNEAS) en que Teixeira Vitienes hizo su mejor truco de magia. Le sacó dos tarjetas amarillas a Busquets pero no lo expulsó, al darse cuenta de que la segunda, era la segunda y tenía que echarlo y dejar con 10 al Barcelona.
Un tipo obediente este Teixiera, hará carrera.
Así que viendo el desastre demencial del arbitraje del otro día, tan malo que hasta perjudicó al Barcelona en varias ocasiones, yo esperaba la ocasión especial, la escena clave, el robo alevoso. Y tardó en llegar. Fue prácticamente la última jugada. El último minuto. Benzemá se va sólo contra el portero, llega hasta el área pequeña, va a empujarla, si marca el Madrid gana y pasa. Nadie puede impedirlo…
¿Nadie?
Llega Puyol como un Mihura, y le da una patada por detrás como una cornada en el tobillo, y lo lanza dos metros por el aire. No es posible no verlo. Es el climax dramático perfecto. Pero Teixeira, que lo ha visto, cumple con el guión no escrito y no lo pita. Circulen, aquí no ha nada que ver.
El partido termina con otra eliminación blanca.
Lo importante, la enseñanza moral de esta pequeña epopeya, es que a veces perder te sitúa por encima del vencedor. No es el qué sino el cómo. La forma. La ética. El honor. Así en el fútbol como en la vida.
Desayunando tamales
El Park Way me gusta. Aquí no hay mendigos y a veces nos topamos con estrellas de las telenovelas (ayer desayuné cerca de La Pola y el otro día vi paseando a su perro al galán canoso de El Secretario).
La India PM sin embargo me dice que nosotros no deberíamos estar aquí, que este sitio es de burgueses. Lo dice mientras desayunamos un tamal en el Carulla. Luego empieza a analizar el edificio y me explica que ella sabría cómo destruirlo, que en la universidad aprendió a hacer bombas de nitrógeno.
Algún día un psicoanalista hará una fortuna con nuestros hijos.
—–
Puedes seguir las andanzas de Juan en elviajedecrispulo
Recomendaciones literarias proscritas: Guía Integral de Supervivencia al Cataclismo del 2012

Miguel Pérez de Lema
¿Que no se venden libros? Pues tiremos de Márketing apocalíptico. Así lo ha hecho el Oberleutnant de la wermacht, Martin Anderson, capacitado para dirigir una compañía, y experto en supervivencia. Me gusta el mucho el texto promocional con que saluda al lector:
¡El 21 de Diciembre del 2012 se acerca!
Muchos ya se están preparando para sobrevivir.
¿Tu familia va a morir porque TÚ no estas preparado?
Esto sí es llevar la autoayuda al siguiente nivel.
Los editores de esta Guía te garantizan que aprenderás entre otras cosas: los conceptos y pasos para crear y establecer un alojamiento, los diferentes tipos de refugios que pueden salvarte a ti y a tu familia, la mejor forma de hacer una reserva alimenticia, qué se debe tener en cuenta a la hora de ocupar refugios, lo importante que será poder formar un grupo y como hacerlo y convertirte en una ficha indispensable de él, y cómo obtener la preparación mental y pruebas que se deben hacer antes de la fecha…
BOLA EXTRA.
Además regalan 4 manuales que “serán muy útiles en caso del posible desastre”. Una lista con los 46 accesorios esenciales para sobrevivir el 2012; el Manual de Primeros Auxilios; la muy útil Guía Médica de 720 Páginas (Diagnostico y Tratamiento), y mi preferido, el iprescindible Manual Para Construir un Arco.
Avisados quedáis. El final está cerca.
siempre nos quedará el amor
Dedicado a quienes se sienten como Jason cuando suena el despertador cada mañana.
brújulas
Proscritos es la resistencia.
No es la primera vez que lo digo, ni será la última. Ayer me di cuenta de que, a lo tonto a lo bobo, llevo once años a los mandos.
Y eso implica tomar decisiones.
Y a veces, para decidirse hay que pensar mucho. Días, noches, semanas, meses. Porque no siempre las cosas están claras, o porque una cosa te lleva a la otra y al final entras en bucle y tienes que volver a empezar.
Es en ese momento cuando necesitas una mirada ajena, alguien dispuesto a escucharte y a decirte sinceramente lo que opina. Por fortuna, hay familia y amigos con los que cotejar e ir centrando el asunto.
En los últimos días he hecho ronda de consultas entre ellos, he recibido algunas señales y esta tarde, por fin, he terminado de encarrilar algo que me traía de cabeza desde hace semanas. Con eso no quedan, ni mucho menos, solucionados los problemas; pero ha sido como encontrar la fórmula. A raíz de ahí, todo rodará casi solo.
Y justo cuando entraba un correo que llevo días esperando como agua de mayo, ha entrado mi hija en la trinchera proscrita. Había olvidado que estaba enfrente, estudiando en la biblioteca municipal, y que habíamos quedado en que la primera que acabara, pasaba a buscar a la otra.
- ¿Pero todavía estás trabajando? Venga, venga, que hay que cerrar.
- Espera que es que me acaba de entrar un correo que…
Pero de repente me he dado cuenta de que la lucha no me debe hacer olvidar las razones por las que estoy luchando.
- Mira, ya lo contestaré mañana, que son casi las nueve. Vámonos.
Se van siempre los mejores, abandonándonos en el marasmo y la entropía.
Venganza
Dicen que la venganza sabe mejor en plato frío.
El conde de Montecristo, ponía Miguel como ejemplo en la última reunión proscrita.
Pero yo no creo que la mejor venganza sea la que te obliga a dedicarle toda tu vida y a cocerte a fuego lento en tu propio rencor. Como argumento para una teleserie o una novela de aventuras, no está mal. Pero como planteamiento vital es una mierda: el rencor no deja sitio para nada más.
Quizá el cristianismo no andaba tan desencaminado cuando predicaba el perdón. A fin de cuentas, perdonar significa pasar página, continuar viviendo. El perdón es lo contrario al ojo por ojo y a vivir enquistado por el rencor; es el derecho a equivocarse y, sobre todo, a aprender de los errores.
En caliente, la venganza es una reacción lógica, hasta higiénica.
Pero la vida es demasiado corta para pasarla odiando y tramando contra otros planes que, además, jamás llevaremos a cabo. Es mucho más interesante dedicar nuestra energía a asuntos que pueden hacernos felices: una familia, una vocación, una pareja. Y muy probablemente verás pasar por tu puerta el cadáver de tu enemigo, aunque entonces ya ni siquiera te acuerdes de quién era. Ése es el verdadero placer del plato frío: darte cuenta de que ya no te importa la venganza
Los budistas lo llaman karma.
Pero mi padre lo definía con una frase mucho más castiza:
“El tiempo pone a cada uno en su sitio”.
El espíritu de nuestro tiempo
Miguel Pérez de Lema
Estamos ya en el tiempo crucial, sin vuelta atrás, en que los capitanes estrellan los barcos contra las rocas en maniobras criminalmente estúpidas, y son los primeros en abandonar la nave.
No nos bastó con el crac de los usureros repartiéndose los beneficios que reporta llevar a la ruina a sus clientes. Necesitábamos algo más espectacular, y literal. Necesitábamos la imagen del crucero reluciente, el símbolo del lujo asequible y decadente, varado sobre su costado como una ballena blanca herida, y una bonita lista de muertos.
-Pocos fueron, para la que se podía haber formado.
-También es verdad
El gran narrador de esta formidable historia que es la humanidad, gusta de fabricar personajes icónicos, que resuman todo y expliquen la nada de un fin de civilización. Viva el Capitán Francesco Schettino, tapado con su abrigo para ocultar sus galones, huyendo del barco en el primer bote salvavidas, con su putita privada, mintiendo a la comandancia del puerto.
Schettino, tú encarnas el zeitgeist del final de nuestra decadencia. Los siglos venideros deberían recordarte.
Todos somos Schettino.
La prensa sigue tratando de agarrarse a los restos sentimentales de la vieja narrativa, oponiendo a Schettino el personaje del Comandante del puerto, Gregorio Maria De Falco, y su grito admonitorio: “¡Vuelva al barco, coño!” (Vada a bordo, cazzo!). Tratan, todavía, de oponer el héroe al villano, intentan decirnos que hay salida, que tenemos posibilidades, que existen leyes para protegernos y dignos funcionarios que velan por su cumplimiento. Pero no nos lo creemos. Puede funcionar dentro del esquema narrativo de la prensa, de la fugacidad y simplicidad de la noticia, pero la cristalización del mito es más sólida y el mito es el capitán que estrella el barco y huye, y, sobre todo, carece de remordimientos.
Nuestra época se resume en la mirada impávida, el traje impecable y el moreno de presumir de un psicópata, frívolo, hortera y cobarde.
-¿ Y De Falco?
-Bravo por De Falco. Que lo condecoren.
Que lo saquen en todos los informativos. Es indudablemente un hombre digno. Pero no nos engañemos, nuestro icono es el capitán Schettino. Nuestro mundo es el Costa Concordia, suicidado contra las rocas, con todas nuestras pertenencias y todas las vituallas a bordo, pudriéndose lentamente.
El FBI cierra megaupload
por nidiosniamo
Fotografía en contexto original: cinco días

Nunca me he descargado ni música ni películas por Internet, soy así de rancio.
He visto dos o tres serie online, eso sí.
Si no hubiera tenido acceso a ellas de modo gratuito, nunca me habría gastado un duro en verlas. Y no conocería a algunos magníficos directores, soberbios guionistas e inolvidables actores.
Gente que, como yo, busca el aplauso del público.
Uno, en su nimiedad, se siente el hombre más afortunado de la tierra cuando le dicen que le han leído miles de personas. Y levito cuando alguien deja un comentario, aunque sea para mandarme a la mierda. Si encima me diera para pagar el alquiler, este trabajo sería la hostia.
A mí me molaría que me colgaran en Megaupload y que miles de personas se descargasen lo que escribo, aunque tuviese que seguir con el pluriempleo multidisciplinar. Seguro que tarde o temprano mi trabajo se vería recompensado.
No creo que las industrias supuestamente perjudicadas vayan a recuperar jamás los niveles de beneficios del pasado con el cierre de Megaupload, tendrán que reinventarse igualmente. Y quizá los artistas tendrán que volver a acostumbrarse a ser gente pobre y de mal vivir, como fue lo habitual hasta el invento del cine. La gente ya no consume tanto en ocio porque no tiene dinero, y siempre habrá servidores en países menos escrupulosos con la propiedad intelectual. A medida que vayan cerrando páginas, se irán abriendo otras.
Pero, aunque el cierre de Megaupload no afecta demasiado mi diario devenir, da un poco de cosa leer que el FBI cierra algo que afecta a tantos millones de personas. Da miedo pensar que en cualquier momento podrían desconectarnos.
Habrá que aprender carpintería y criar palomas mensajeras.
Por si las moscas.
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