Dicen quienes llevan siguiéndole desde hace años, que no ha fallado en una sola de sus predicciones.
Como Santiago Niño Becerra no se equivoque, apañados estamos.

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por Juan Hoppichler
Fotografia en contexto original:facilisimo
perros-que-se-rien

Madrid tiene un centro histórico retocado con photoshop. Allí dirigen a los turistas para que luego en sus países cuenten que han visto España. Pero España es lo que ellos no ven. El Madrid real donde vive la gente real son ensanches modernos en torno al centro: barriadas de voluntad feísta, bloques de ladrillo con toldos verdes, graffitis, albañiles mileuristas-y-da-gracias, mercados sin brillo, viudas que arrastran ciática y carrito, bugas tuneados que hacen chunda chunda, bares manolo que abren temprano, cemento y solares abandonados a la especulación, locales con DJ que abren tarde, adolescentes pelo pincho con ganas de bronca, niñas embarazadas de otras niñas que se embarazarán de otras niñas, parquecillos grises para botellones y falta de horizonte.

Y sin embargo diré que lo que más me sorprendió de crecer aquí es la alegría de los españoles. Siempre están riendo, haciendo bromas, dándose collejas. Es prácticamente imposible hablar con un español de un tema medianamente serio. Los temas serios, como los culturales, se los toman como un insulto. “No me ralles” es la consigna ibérica por excelencia. Los españoles sustituyeron la autoridad del sable por la de la alegría. Se sociabilizan mediante ella, no tienen otra ley. No son racistas (no lo fueron conmigo al menos) porque en el Otro ven a un semejante, capaz de reír como ellos.

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Pornochachas

30Jun09

Miguel Pérez de Lema

Fatigados y estragados de tanta oferta de sexo anal, alaridos desgarradores, tríos con dos chais, tanguitas, bolaschinas, condones retardantes, lubricantes de fresa, acrobacias vaginales, los hombres empiezan a tener la obscenísima fantasía de una señorita que les traiga una cerveza y pase el aspirador delante de ellos mientras ven la tele.

Al final vamos a llegar a un punto en que lo revolucionario, lo audaz, lo insólito, el lujo asiático, será una mujer que te planche una camisa.

Esto tiene que saberlo la ministra. Para prohibirlo, digo, es un decir.

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por Marisol Oviaño
Fotografía en contexto original: lasclasesmedias
coche_oficial

Eloy pensaba que el Sistema funcionaba hasta que el Ayuntamiento de A dejó de pagarle un par de facturas que significaban el 60% de sus ingresos anuales. Tuvo que invertir todo lo que había conseguido ahorrar en los años de bonanza en pagar abogados que llevaran al Ayuntamiento A ante la Justicia. Hace dos años que ganó el último juicio, el juez dictó una sentencia firme en la que condenaba al Ayuntamiento a pagar lo que le debía, pero a día de hoy, Eloy no ha cobrado nada y ha perdido todos sus ahorros. Durante todo este tiempo, el Alcalde y los concejales del Ayuntamiento A se han subido el sueldo varias veces, y no han renunciado a los coches oficiales ni a los guardaespaldas.

Por suerte, es un buen profesional y no ha tardado en encontrar más clientes. Uno de ellos le ha encargado un proyecto que le daría de comer durante seis meses. Pero para acometerlo, necesita comprar equipos informáticos nuevos.

Ha acudido a los bancos, pero aquellos que tres años antes intentaban convencerle de que pidiera un crédito para irse de vacaciones al Caribe, “los bancos estamos para eso”, le han cerrado la puerta y le han dicho que, lo sienten mucho, pero que no pueden hacer nada por él.

Lo siguiente ha sido darse de baja de autónomos y buscarse la vida trabajando de lo que sea, a salto de mata y de espaldas a la Seguridad Social. Ha alquilado una habitación a un hermano que se acaba de separar, y entre unas cosas y otras consigue sobrevivir y pagar la hipoteca casi a tiempo. Pero no pudo llegar a pagar el recibo del I.B.I. de su piso, que el Ayuntamiento B ha incrementado el 50% en el último año para poder seguir manteniendo las prebendas de quienes se sientan en el Consistorio.

Si el Ayuntamiento A hubiera pagado a Eloy lo que le debe, él habría podido invertir en equipos informáticos, seguir cotizando a la Seguridad Social y pagar el I.B.I. de su casa.
En estos días, Eloy aguardaba como maná que Hacienda le devolviera en dinero que le correspondía en la devolución de la renta. Pero hoy ha recibido una carta en la que le dicen que no habrá devolución porque tiene una deuda con el Ayuntamiento B.
De lo que a él le debe el Ayuntamiento A, no dicen nada.

por Proscritos
plakat-leopard

di Chroma nos informa de que desde el 19 de junio hasta el 30 de agosto de 2009 se expondrá en el
CaixaForum de Palma de Mallorca la exposición “Patas”, del fotógrafo
alemán Ingo Arndt.

Sobre un fondo negro y desde abajo, para que las plantas sean visibles,
los “retratos de patas” de Ingo Arndt, fotógrafo especializado en la
naturaleza, de gran formato y rico colorido, muestran las patas de los
grupos animales más importantes del planeta.

Son patas con garras, con almohadillas plantares, con discos adhesivos,
con membranas interdigitales…, desgastadas o enormemente delicadas,
con escamas o con estrías, algunas también peludas, azuladas, amarillas,
rojas, blancas, marrones, con rayas de colores…

¿Pero a qué responde esa diversidad de formas,colores y pieles? Todo
tiene un significado más profundo, que se deriva de la función de la pata.
La pata ayuda a la criatura en cuestión –que se adapta a su entorno– a
correr, a saltar, a brincar,a trepar, a balancearse, a amortiguar los saltos
e incluso a limpiarse. A lo largo de millones de años, la naturaleza ha ido
desarrollando una diversidad de patas equivalente a la diversidad de
especies, partiendo de las aletas originales, que fueron evolucionando
hacia formas de pata inicialmente simples, primero de ocho dedos y luego
de cinco.

CAIXAFORUM PALMA
Plaza de Wailer, 3
07001 Palma de Mallorca
19 de junio-31 de agosto 2009
Lunes a sábado, de 10 a 21
Domingos y festivos, de 10 a 14
di CHromA

por Tímido Celador

El paciente de la 346 ha ido a hacerse unos análisis, su habitación está vacía.
Y Charlie no vendrá por aquí, no sabe que ha venido la Sacerdotisa: su nombre no está en el libro de visitas.
Siento tanta vergüenza de mí mismo, que me santiguo mecánicamente antes de poner el ojo en el agujero de la pared.
Había esperado encontrarme a la Sacerdotisa cabalgando salvaje y desatada sobre el viejo Guru, pero los dos están sentados en el rincón de pensar. Parecen cucharitas en un cubertero, la espalda de ella apoyada en el pecho de él, que sigue hablando mientras ella fuma y escucha. Nunca había visto al Guru tan relajado con una mujer, y el hecho de que ella ni siquiera necesite mirarle a la cara, me da a entender que se conocen mucho. Él sigue con su perorata, aunque sus manos no están quietas: empieza por peinarle el pelo con los dedos y continúa masajeándole los hombros y los brazos. Y ella se deja hacer. Así, abandonada a sus manos y sus palabras, no parece una mujer peligrosa.

Pero oigo que el ascensor se detiene en esta planta. Me bajo del váter de un salto, me pongo los zuecos y salgo de aquí como alma que lleva el diablo. Llego a mi puesto justo cuando el ascensor se abre y escupe a Charlie, que lleva varios días con cara de malas pulgas.

- Hay que llevar al de la 210 a rayos- me dice dejando la tablilla sobre el puesto, en un tono que no admite réplicas.

Media hora después, cuando regreso, Charlie está felizmente repantigado, con una sonrisa de oreja.

- ¿Y esa alegría?
- El sexo, que todo lo cura.
- ¿Ha venido alguien a hacerte una mamada?
- No, mejor todavía- contesta con suficiencia- Había unos ruidos raros en la 347 y me he pasado por la 346 a mirar. Adivina quién estaba con el Guru.
- La Sacerdotisa.
Aunque no puede dejar de sonreír, me amenaza con una azotaina como si yo fuera un niño malo.
- Tsk, tsk ¿lo sabías y no me lo habías dicho?
- No sabía que tenía que informarte cada vez que ella viniera.
- Menudo polvazo han echado, colega- comenta admirativo pasando de lo que acabo de decirle-. Me he hecho un una gayola king size- remata descojonándose.

Porque Charlie no se ríe, se descojona.
Y yo soy un tonto del culo.

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Luixi, siempre contigo.

Extraños sueeeñoos….
¡Grande!

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por Marisol Oviaño
Fotografía en contexto original: musicadanny
michael1

Ayer varios amigos me preguntaron si no íbamos a escribir nada sobre Michael Jackson.
Aunque me parece un genio y me cae simpático, tengo que confesar que nunca formó parte de mi vida. Nunca llevé su foto en la carpeta, nunca compré un disco suyo y nunca me identifiqué con su música. Y, de unos años a esta parte, el Rey del Pop sólo me provocaba repelús.

A pesar de las acusaciones de pederastia, tengo la sensación de que Jacko (así le llaman ahora todos los medios de comunicación) era sólo un pobre enfermo asexual al que le repugnaba el contacto físico con los demás. El Rey negro deja tres hijos blanquísimos. Aunque creo que sería impropio decir que Michael Jackson tuvo tres hijos. Lo apropiado sería decir que se los compró a dos mujeres blancas que tampoco debían andar muy bien de la cabeza (las mujeres normales no venden a sus hijos a cambio de sustanciosas pensiones). Ayer pasé todo el día leyendo sobre el asunto: al parecer los niños vivían sin madre, no se relacionaban con nadie más, sólo salían de noche, en todas sus apariciones llevaban la cara cubierta por máscaras o velos… Si eso sucediera en cualquier barrio de clase media, los vecinos denunciarían al raro, las autoridades se harían cargo de las criaturas y los psiquiatras declararían que el padre no está capacitado para educar a los niños.

Pero, en un mundo en el que el dinero lo es todo, un desequilibrado- por muy genial que fuera-, puede hacer realidad sus sueños de cambiar de raza, comprar niños ponerlos, no sólo a su nombre, sino incluso su nombre (Prince Michael, Paris Michael Catherine y Prince Michael II) y llevarlos a vivir a una fantasía que nada tiene que ver con la realidad del mundo exterior. Y todo ello a golpe de talonario.

Michael Jackson era un genio y pasará a la historia de la música, pero todo lo que le rodea me espeluzna.

He conseguido no pensar en él durante estos tres días libres que la empresa me debía.
He salido de copas con los pocos amigos que han podido escaparse de novias y mujeres, he echado un polvo circunstancial con una vieja novieta del colegio a la que no cogeré el teléfono en los próximos meses, he ayudado a mi padre a recolocar el salón como a los hombres nos gusta: mirando a la tele.
Y esta mañana me sentía preparado para que el Guru me importara un comino.

Pero, como siempre, el universo parece seguir sordo y ajeno a todas mis decisiones trascendentales. Y Charlie no ha esperado que termináramos de ponernos el uniforme blanco para decirme:
- Ya puedes respirar tranquilo, tu Guru está otra vez hablando por los codos.
- ¿Y eso?
- Desde que te fuiste no ha parado de follar con la Angelina Jolie.
Así llamamos a la chavala de 22 años que el Guru ya se ha beneficiado en capítulos anteriores
- A ella le daban el alta y quería despedirse- ha rematado Charlie haciendo un ilustrativo gesto con las caderas.

No me he esperado a que terminara de cambiarse y le he dejado solo en los vestuarios. Al salir al pasillo me he tropezado literalmente con Carlota, que andaba apresurada y apenas se ha quejado por la colisión de nuestros cuerpos. Quizá porque no haya tenido tiempo de reparar en lo sensual de la situación.

- Ah, mira, os estaba buscando. Aunque no esté autorizado en el libro de visitas, puede pasar a verle ¿eh?

Y antes de que yo pudiera preguntar nada, ha seguido su carrerita de buena empleada hacia el despacho del director. Me he quedado mirándola, tiene un andar elegante a pesar de los zuecos de goma; y me he encaminado al puesto sin pensar en lo que acababa de decirme, sin tomar precauciones, sin fijarme en los visitantes que estaban sentados frente a nuestro escritorio aguardando el permiso para entrar.

He despachado a las tres mujeres que estaban anotadas en el libro de visitas. Pero una cuarta ha hecho sombra sobre mis papeles. Y, cuando he levantado la cabeza para mirarla, me ha escaneado el cerebro a través de las pupilas, me ha sonreído y me ha dicho:
- Hombre, el discípulo.
- Ah… Hola.

Cada vez que la veo, temo que se vaya a disparar el sistema antiincendios.
- No estoy autorizada, pero paso igual. Ya te han dicho ¿no?
- Sssí, sí, claro.

Nadie, nadie, nadie puede pasar sin autorización. Me lo recalcaron mil veces cuando entré a trabajar aquí. Pero eso me preocuparía si la Sacerdotisa no anulara mi capacidad de raciocinio.

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por artistadesconocida
Ilustración: Dali
dali

Iñaki y yo nos conocimos en la facultad.
Y aunque yo soñaba con crear algo que dejara una gran huella y él con forrarse haciendo anuncios de detergente, no tardamos mucho en ser amigos inseparables.
Nos sentábamos juntos en clase y en el bar, intercambiábamos libros, nos reíamos a carcajada limpia varias veces a diario y éramos la pareja oficial de la pandilla. Aunque no había nada entre nosotros: yo acababa de romper con mi primer gran amor, mi corazón estaba poco receptivo e Iñaki no me ponía especialmente. Además, él tenía novia.

Confesaba sin ningún rubor que con su chica no podía tener conversaciones de altura, reírse a mandíbula batiente, o sentir complicidad intelectual alguna. “Ella es una chica normal con aspiraciones normales: un maridito, un pisito, unos hijitos…” Y, con una sinceridad que veinticinco años después todavía le honra, admitía que yo le daba miedo. “Los hombres preferimos que la mujer que va a ser la madre de nuestros hijos sea más tonta que nosotros y haya follado menos. A ella le pareceré un dios si consigo que viva en una urbanización con piscina y jardín para los niños, y le echo un polvo rapidito los sábados. Tú me pones muchísimo, pero a tu lado me sentiría poca cosa.” .

Aunque mi corazón estaba poco receptivo, los hombres me rondaban exhibiendo sus colores y mi piel tenía espíritu de hotel de carretera: de vez en cuando me apareaba con algún macho de mi especie. A ser posible compañero de aula, de pasillo o de bar. E Iñaki veía las estupideces que hacían para llamar mi atención cuando la historia ya no daba más de sí. “Encima debes follar de la hostia”, me decía rechinando los dientes.

Estábamos muchas horas en el mismo bote. Lo pasábamos bien. Nos conocíamos.
En semejantes condiciones, un hombre y una mujer no pueden ser sólo amigos.

Y, aunque al principio él no me atraía, saber que me deseaba y se aguantaba las ganas despertó una tonta humedad incontrolable.
Pero yo tenía que hacer algo grande y él tenía que casarse con la mujer fácil de llevar, éramos un lastre en la vida del otro. Y nos queríamos mucho, no deseábamos perjudicarnos, de modo que solucionamos el asunto de la mejor manera posible: follando.

Una única vez, de manera premeditada- lo habíamos planeado dos días antes- y a plena luz del día. El sol que entraba en mi habitación bañaba mi cuerpo desnudo mientras agitaba mis caderas sobre él.

Nos pusimos la vacuna contra el morbo, aquel fue un polvo científico, necesario.
Saciamos la curiosidad y regresamos a nuestros objetivos antes de nos entraran ganas de prolongar la investigación.

Veinticinco años después yo sigo manchándome para hacer algo grande.
No había vuelto a pensar en él hasta hoy, cuando me disponía a escribir un artículo sobre las verdades de la vida.
Me pregunto si él seguirá casado con ella.


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Libro Seduciendo a Dios

 

Julio 2009
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